La jornada violenta del fin de semana en Jalisco tuvo efectos más allá del ámbito de seguridad. La empresa japonesa Honda suspendió de manera temporal sus operaciones en su planta ubicada en el área metropolitana de Guadalajara como medida preventiva tras los enfrentamientos registrados durante un operativo federal.
A través de un posicionamiento oficial, Honda México informó que la decisión respondió a la necesidad de proteger a su personal ante el contexto de incertidumbre. La armadora detuvo actividades el lunes 23 y martes 24 de febrero, mientras evaluaba las condiciones en la zona. Posteriormente, confirmó la reanudación parcial del segundo turno, aunque advirtió que el entorno continúa siendo cambiante.
La planta afectada se localiza en Guadalajara y forma parte del complejo industrial que la compañía tiene en el estado. En esas instalaciones se producen motocicletas, bombas de agua y diversas refacciones para el mercado nacional e internacional. La empresa señaló que mantendrá revisiones diarias para determinar la continuidad de sus operaciones.
Los hechos que detonaron la suspensión ocurrieron durante un operativo para detener a Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo con cifras oficiales, los enfrentamientos dejaron decenas de personas fallecidas, entre elementos de seguridad, presuntos integrantes del grupo delictivo y una civil. Oseguera Cervantes resultó herido y murió mientras era trasladado para recibir atención médica.
El impacto de la violencia también se reflejó en la movilidad urbana. Autoridades estatales reportaron que el transporte público operaba al 70 por ciento de su capacidad y que la reanudación total de clases presenciales se daría de forma escalonada. Este escenario generó complicaciones logísticas para trabajadores y empresas instaladas en la región.
Honda cuenta con otra planta en Celaya, donde fabrica automóviles, lo que le permite redistribuir parte de su producción en caso de contingencias. No obstante, cualquier interrupción representa ajustes en cadenas de suministro, tiempos de entrega y compromisos comerciales.
La industria automotriz es uno de los pilares económicos de México y particularmente del Bajío y el occidente del país. En territorio nacional también operan armadoras como Ford Motor Company, General Motors, BMW y Audi, que dependen de condiciones de estabilidad para mantener ritmos de producción constantes.
Hasta el momento, la compañía no ha informado sobre afectaciones económicas derivadas de la suspensión temporal. Sin embargo, especialistas en el sector señalan que paros, aunque sean breves, pueden generar retrasos en entregas y presiones en inventarios, especialmente en un contexto donde la cadena global de autopartes opera con márgenes ajustados.
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xmh