Si sientes que estudiar horas y horas no te ayuda a retener información, o que los exámenes te ponen demasiado nervioso, no estás solo. La clave no está en acumular tiempo frente a los libros, sino en aprender de manera más estratégica, según un estudio publicado en la revista Eduforics titulado “Estudiar más horas no siempre implica aprender más: la trampa de la carga cognitiva”.
El trabajo explica que forzar el cerebro con cargas de trabajo excesivas es contraproducente. “Imagine llenar una botella con una manguera de bomberos a máxima presión; la mayor parte del agua se derrama y la botella sigue medio vacía. Algo similar pasa con nuestro cerebro cuando intentamos aprender por acumulación”, ejemplifica la investigación.
El aprendizaje depende de múltiples factores: energía, tiempo disponible, concentración, descanso, alimentación e interés por el tema. Más allá de la cantidad de horas, lo importante es que estos recursos estén bien distribuidos y sean aprovechados de manera eficiente.
Carga cognitiva y memoria de trabajo
Según el estudio, la carga cognitiva es el esfuerzo mental necesario para procesar nueva información y se divide en dos:
Intrínseca: dificultad inherente al tema.
Extrínseca: puede ser ineficaz si el esfuerzo se desperdicia en estímulos irrelevantes, explicaciones confusas o contenido redundante, o adecuada si permite procesar la información y relacionarla con conocimientos previos.
Para un aprendizaje efectivo, es recomendable reducir la carga extrínseca y modular la intrínseca, de manera que la información pueda pasar a la memoria de trabajo, donde se procesa antes de consolidarse.
El estudio también distingue dos fases del aprendizaje:
La fase inicial, en la que se enfrenta información totalmente nueva y se requiere mayor atención para comprenderla.
La fase de sistematización, donde se filtra información conocida y se aprende de manera más eficiente, similar a cómo un principiante aprende a conducir o un cocinero principiante sigue una receta paso a paso hasta automatizarla.
Estrategias para aprender mejor
No basta con leer y contestar preguntas; es más útil relacionar la información con experiencias propias, películas, series, colores, olores o texturas. Activar varios sentidos facilita la retención y comprensión.
El estudio concluye que, al igual que un atleta experto realiza movimientos más eficientes que un principiante, un cerebro entrenado necesita menos recursos neuronales para lograr un rendimiento igual o superior. La experiencia y la práctica constante son claves para convertirse en experto en un tema.
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