Quien ya anda desatado y se está promoviendo como futuro candidato a la alcaldía de Huauchinango es Miguel Márquez Ríos, quien utilizando su cargo de diputado local y sobre todo de dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) lleva unos seis meses recorriendo el municipio, proponiendo alianzas políticas y exhibiéndose en redes sociales. Sin importarle que pudiera ya estar incurriendo en actos anticipados de campaña electoral.
Cuentan los enterados que el legislador del PVEM les dice a propios y extraños, sin ningún recato, que el gobernador Alejandro Armenta Mier ya le habría ofrecido la candidatura de la 4T y que nadie le podrá disputar la postulación.
Que es un compromiso que supuestamente tiene el titular del Poder Ejecutivo con el Sindicato Mexicano de Electricistas, por lo cual la candidatura a alcalde recaeré en él, pese a que no esté ubicado en el primer lugar de las encuestas.
Tales aseveraciones a algunos ciudadanos impactan y convencen; pero otros actores políticos reaccionan con incredulidad y hasta con burla frente a esas afirmaciones, pues faltando 15 meses para los próximos comicios todavía no se ha entrado en la fase de definir a los futuros candidatos a cargos de elección popular.
Y un comentario generalizado es: aunque fuera cierto que ya hubiera una asignación de la candidatura, es algo que no se comenta ni en público ni en privado, pues formalmente no ha iniciado el proceso electoral de 2026 y no ha arrancado oficialmente la contienda interna de Morena para designar a sus futuros abanderados. Por tanto, es un tema que no se puede hacer público, por ahora.
Lo cierto es que Miguel Márquez Ríos siendo representante popular de todo el distrito de Huauchinango, únicamente se dedica a recorrer el municipio que aspira a gobernar y convoca a reuniones de vecinos, de activistas de las 4T y de representantes de instituciones gubernamentales para supuestamente discutir los problemas de la demarcación y encontrar soluciones.
Es decir, ya que se quiere comportar y mostrarse como candidato, sin cuidar las formas y las implicaciones legales que conlleva hacer actividades proselitistas fuera de los plazos oficiales. Situación que exhibe una conducta imprudente e inmadura del diputado.
Todo eso lo hace descuidando su labor legislativa, pues el año pasado ocupó el primer lugar en inasistencias a las sesiones del pleno y de comisiones legislativas del Congreso del estado de Puebla.
Y aprovecha cualquier espacio para intentar hacer proselitismo. Situación que a finales del año pasado le provocaron múltiples reclamos ciudadanos por lucrar con la contingencia pluvial que –en el mes de septiembre– dejó un saldo de 40 mil damnificados, 22 muertos y daños en 41 municipios en diferentes regiones de la Sierra Norte de Puebla.
Resulta que Márquez Ríos instaló un centro de acopio de ayuda para las familias que perdieron sus viviendas o sus moradas acabaron inundadas. Según el reporte de su equipo de trabajo se habrían logrado recolectar unas 20 toneladas de alimentos, que se dosificaron en docenas de despensas.
Lo que causó cuestionamientos es que Miguel Márquez se dedicó a entregar de manera personal las despensas, acompañado de colaboradores que grababan y fotografiaban cada movimiento del legislador, para después difundir ese material en redes sociales.
Tal comportamiento se interpretó como un intento de hacer proselitismo para abonar al proyecto de Márquez Ríos de convertirse en candidato a alcalde de Huauchinango y no como un acto de ayuda desinteresado.
Miguel Márquez Ríos ocupa la cartera de secretario de Salud y Previsión Social del SME, organización en la que tiene una militancia de 26 años.
Durante el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa estuvo dos años en la cárcel como producto de la represión que el mandatario panista desató contra los dirigentes del SME, luego de que mandó a desaparecer la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
A lo largo del año pasado surgieron versiones de que los dirigentes del SME, entre ellos Márquez Ríos, encabezaban una supuesta red delictiva que se dedicaba a robar energía eléctrica en la región de Nueva Necaxa, en la Sierra Norte, para alimentar de energía a “granjas” de criptomonedas, con las que se hacían estafas internacionales.
Márquez sostiene que todo es mentira y que no existe ninguna investigación en su contra.
Al final no ha quedado claro si realmente fue una campaña de desprestigio contra el SME.
O si la Fiscalía General de la República no quiso tocar el asunto por la alianza electoral que hay entre la 4T y el Sindicato Mexicano de Electricistas.
clh