Ciudad de México.- La Iglesia católica mexicana advirtió que las contingencias se han vuelto cada vez más frecuentes en grandes urbes como la Ciudad de México y sostuvo que estos episodios reflejan una relación deteriorada del ser humano con la creación y con la manera de habitar el mundo. La postura fue difundida en el editorial del semanario Desde la Fe , publicado este 15 de marzo de 2026 .
En su mensaje, la Arquidiócesis de México señaló que en la capital del país y en otras grandes ciudades las alertas por mala calidad del aire se han vuelto parte de la rutina, al grado de que autoridades y ciudadanos ajustan sus actividades mientras la vida cotidiana continúa. Afirmó que, aunque a primera vista esto podría atribuirse a la densidad urbana, al crecimiento del parque vehicular o a condiciones atmosféricas desfavorables, la reiteración de estos eventos apunta a una realidad más profunda.
El órgano religioso sostuvo que las contingencias ambientales no solo deben entenderse desde los índices de contaminación o de partículas suspendidas, sino también como una señal del deterioro en la relación entre el ser humano y la naturaleza . Añadió que detrás de este problema confluyen factores como los modelos de consumo centrados en lo inmediato, el crecimiento urbano sin armonía con el entorno y sistemas productivos que agotan los recursos naturales .
La postura fue expresada después de que esta semana se activará la cuarta contingencia ambiental atmosférica por ozono de 2026 en la Zona Metropolitana del Valle de México , medida que posteriormente fue suspendida por la Comisión Ambiental de la Megalópolis . La activación ocurrió el 10 de marzo y la suspensión fue anunciada el 11 de marzo , luego de una mejora en las condiciones para la dispersión de contaminantes.
La Arquidiócesis también recordó que distintos informes ambientales han identificado a la contaminación atmosférica como uno de los principales riesgos para la salud , con efectos especialmente severos en niños , adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias . En ese contexto, se demostró que estas alertas deben asumirse como señales de advertencia que invitan a revisar decisiones tanto colectivas como individuales.
En su reflexión, la Iglesia subrayó que quizás el signo más preocupante no sea la contaminación en sí misma, sino la facilidad con la que la sociedad ha aprendido a convivir con ella. Con ello, llamó a no normalizar el deterioro ambiental ya repensar la relación con el entorno desde una lógica de mayor responsabilidad y cuidado.
En la Zona Metropolitana del Valle de México , integrada por la Ciudad de México y 60 municipios colindantes , viven cerca de 20 millones de personas , una región donde los episodios de mala calidad del aire mantienen una presión constante sobre la salud pública y la movilidad.
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