Nueva York, Estados Unidos.- El uso de la inteligencia artificial para enfrentar conversaciones personales difíciles comienza a ganar terreno entre jóvenes de la generación Z, una práctica que ya genera preocupación entre investigadores, docentes y especialistas en salud mental por sus posibles efectos en la forma en que se desarrollan las habilidades sociales.
De acuerdo con un reporte retomado por Futurism , cada vez más jóvenes recurren a modelos como ChatGPT para redactar mensajes delicados, incluidos rechazos sentimentales o intercambios emocionales complejos, con el fin de evitar el desgaste de resolverlos por su cuenta.
Uno de los casos citados es el de un estudiante de Yale identificado como Patrick, quien usó ChatGPT para escribir un mensaje con el que rechazó a una joven que había conocido por amigos en común. El texto, compuesto por varios párrafos, terminó despertando sospechas en la destinataria por su tono excesivamente elaborado, al punto de que ella concluyó, tras consultarlo con amistades, que casi con seguridad había sido generada por inteligencia artificial.
Cuando fue confrontado, el joven reconoció que recurrió al chatbot porque no se sentía capaz de redactar por sí mismo un mensaje de ese tipo y temía sonar ambiguo. El caso se presenta como ejemplo de un fenómeno que los investigadores ya denominan “descarga social”, concepto aplicado a situaciones en las que una persona delega en agentes externos tareas cognitivas o sociales para facilitar su propio desempeño.
Según una próxima investigación que será publicada en el Journal of Experimental Child Psychology , este tipo de delegación no se limita a la inteligencia artificial, pero el auge de los chatbots ha llevado el fenómeno al terreno de la interacción entre humanos y computadoras.
Michael Robb, responsable de investigación en Common Sense Media, advirtió que cuando alguien usa inteligencia artificial para redactar mensajes dirigidos a amistades o parejas, en realidad está externalizando el acto mismo de comunicarse. Añadió que ha observado esta conducta en jóvenes de finales de la adolescencia y primeros años de adultez, muchas veces como una forma de compensar dificultades para relacionarse directamente con otras personas.
El especialista también alertó sobre una posible consecuencia de fondo: que, si cada conversación incómoda o compleja termina mediada por una herramienta de IA, los usuarios podrían empezar a creer que sus propias palabras o intuiciones nunca son suficientes.
En ese contexto, la expansión de los chatbots ya no solo plantea dudas sobre productividad o automatización, sino también sobre la manera en que la tecnología puede intervenir en vínculos personales, decisiones emocionales y procesos básicos de maduración social entre jóvenes.
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Foto: Especial
Djs