El negocio del streaming confirmó en 2025 que ya no depende únicamente del crecimiento acelerado de suscriptores para expandirse. En los últimos años, las plataformas transformaron su estrategia y comenzaron a enfocarse en obtener más ingresos de los usuarios que ya forman parte de su ecosistema, mediante ajustes de precios, planos con anuncios, modelos híbridos y una oferta de contenido cada vez más calculada.
Ese cambio quedó reflejado en las cifras más recientes de Ampere Analysis , que señalan que los ingresos globales por suscripciones superaron por primera vez los 150 mil millones de dólares . De acuerdo con la consultora, el sector alcanzó cerca de 157 mil millones de dólares en 2025 , lo que representó un crecimiento del 14 por ciento respecto al año anterior y confirmó una transformación estructural dentro de la industria.
La evolución del mercado ha sido acelerada. En 2020 , el streaming generó alrededor de 50 mil millones de dólares en suscripciones, por lo que en apenas cinco años esa cifra prácticamente se triplicó. El repunte se explica por una combinación de expansión internacional, incrementos de precio y nuevas modalidades de consumo que modificaron la manera en que las plataformas monetizan sus catálogos.
En conjunto, las compañías del sector recaudaron aproximadamente 177 mil millones de dólares durante 2025 , lo que implica que cerca de 20 mil millones provinieron de la publicidad . Estados Unidos se mantuvo como el mayor motor del mercado al concentrar la mitad de los ingresos globales, mientras Netflix conservó el liderazgo del sector, impulsado en parte por los aumentos de precios aplicados al inicio del año. Sin embargo, la competencia en los mercados más saturados ha llevado a todas las plataformas a replantear sus vías de crecimiento.
Las proyecciones de Ampere Analysis anticipan que el mercado continuará en expansión durante los próximos años. La estimación apunta a que los ingresos por suscripción podrían rebasar los 200 mil millones de dólares en 2030 , con una cifra calculada en 202 mil millones , equivalente a un incremento cercano al 29 por ciento frente a los niveles actuales.
En 2026 , el sector ha dejado atrás la fase de expansión agresiva y ahora concentra sus esfuerzos en elevar la rentabilidad de cada usuario. Esto se traduce en ajustes de precio más constantes, una segmentación más precisa de las ofertas y una estrategia más enfocada en monetizar de forma eficiente a quienes ya forman parte de cada servicio.
Bajo ese panorama, mercados como Norteamérica y Europa Occidental se perfilan como el principal campo de pruebas para estas decisiones. En regiones donde el crecimiento de suscriptores se ha estabilizado, las empresas apostarán por nuevas fórmulas para mantener sus ingresos sin depender de un aumento sostenido en el número de usuarios.
Uno de los cambios más notorios en esta etapa ha sido el fortalecimiento de la publicidad como fuente de negocio. Hace cinco años, los aviones con anuncios representaban menos del 5 por ciento de los ingresos del sector, pero para 2025 esa proporción ya había subido al 28 por ciento . Con ello, las plataformas abrieron la puerta a usuarios que buscan pagar menos a cambio de aceptar interrupciones comerciales.
Esta modalidad permitió monetizar a segmentos que no estaban dispuestos a cubrir tarifas más elevadas por una experiencia sin anuncios. De hecho, Ampere calcula que la publicidad podría aportar otros 42 mil millones de dólares anuales al negocio del streaming en 2030 , consolidándose como uno de los pilares financieros más importantes del modelo actual.
Servicios como Netflix , Disney+ , HBO Max , Prime Video y Hulu ya muestran diferencias marcadas entre sus aviones con y sin anuncios. En algunos casos, la distancia de precio supera los cinco e incluso los diez dólares mensuales, una brecha que ha empujado a una parte importante de los usuarios hacia opciones híbridas.
El streaming surgió como una alternativa a la televisión tradicional, con Netflix entre sus pioneros al evolucionar del envío de DVD a la distribución digital. Ese viraje abrió una nueva forma de consumo en la que los usuarios comenzaron a decidir qué ver y en qué momento hacerlo, transformando por completa la relación con el contenido audiovisual.
Con el paso del tiempo, el modelo se expandió con la llegada de competidores como Amazon Prime Video , Disney+ , HBO Max y Apple TV+ , cada uno con estrategias y catálogos propios. Aunque la competencia elevó los niveles de producción, también fragmentó la oferta y empujó a muchos consumidores a contratar varios servicios para no quedarse fuera de los contenidos más comentados.
Las cifras de 2025 y las previsiones hacia 2030 dejan claro que el streaming continúa creciendo, pero bajo una lógica de negocio muy distinta a la de sus primeros años. Hoy, más que conquistar nuevos territorios a cualquier costo, la industria apuesta por maximizar el valor de cada usuario y consolidar nuevas fuentes de ingresos dentro de un mercado cada vez más maduro.
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Foto: Especial
Djs