En medio de un debate constante sobre la calidad del transporte público en la capital, el sistema de transporte colectivo más utilizado de la zona metropolitana vuelve a estar bajo la lupa, luego de que el sindicato de trabajadores advirtiera sobre presuntas deficiencias en el mantenimiento de trenes e infraestructura.
El Sindicato Nacional de los Trabajadores del Servicio de Transporte Colectivo Metro (SNTSTC) señaló que el sistema enfrenta problemas acumulados que, desde su perspectiva, no han sido atendidos con la urgencia necesaria. A través de un comunicado, el gremio aseguró que las condiciones actuales reflejan un deterioro progresivo que impacta directamente en la operación diaria y en la seguridad de los usuarios.
De acuerdo con su posicionamiento, el sindicato ha enviado diversas solicitudes formales para atender la falta de mantenimiento en trenes, vías e instalaciones fijas. Sin embargo, afirma que estas peticiones no han derivado en acciones suficientes para revertir el desgaste que, sostienen, se ha venido acumulando con el paso del tiempo.
En su balance interno, el gremio expone que el sistema cuenta con 391 trenes, de los cuales alrededor del 70% no ha recibido mantenimiento general. Además, señalan que varias unidades han superado ampliamente los parámetros técnicos de kilometraje recomendados para revisiones mayores, lo que, según su visión, incrementa el riesgo de fallas durante la operación.
El sindicato también detalla que cerca del 30% de los trenes recibe mantenimiento parcial, mientras que 84 unidades permanecen fuera de servicio en talleres por falta de refacciones. En contraste, indican que solo 68 trenes se encuentran en condiciones óptimas de funcionamiento, los cuales operan principalmente en las Líneas 1 y 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Otro de los puntos señalados tiene que ver con la infraestructura fija del sistema, como los equipos eléctricos, sistemas de control y señalización. El SNTSTC advierte que una parte importante de estos componentes supera ya las cinco décadas de uso, lo que los coloca en una condición de obsolescencia que dificulta su operación adecuada sin intervenciones mayores.
Asimismo, el gremio apunta que las vías del Metro presentan desgaste considerable, lo que hace necesaria una intervención integral para evitar afectaciones en la operación cotidiana y posibles riesgos para los usuarios y el personal.
Dentro de su posicionamiento, el sindicato también cuestiona la forma en que se distribuyen los recursos destinados al Metro. Señalan que el presupuesto debería enfocarse prioritariamente en mantenimiento y operación, y no en proyectos que consideran superficiales o de mejora estética en estaciones.
También manifestaron su rechazo a ciertas obras externas que, aseguran, podrían interferir con la operación del sistema, como la reducción de carriles en la calzada de Tlalpan y la construcción de una estructura elevada paralela a la Línea 2, al considerar que podrían representar riesgos adicionales para la infraestructura existente.
Entre sus principales exigencias se encuentra la implementación de un programa de mantenimiento integral y permanente, la atención inmediata a fallas estructurales y operativas, así como una revisión del uso de los recursos públicos asignados al sistema de transporte.
Hasta el momento, no se ha emitido una respuesta amplia por parte del Gobierno de la Ciudad de México respecto a estas declaraciones recientes del sindicato, mientras el tema continúa generando discusión entre usuarios y especialistas en movilidad.
El estado del Metro sigue siendo uno de los temas más sensibles en la capital, debido a su importancia en la movilidad diaria de millones de personas que dependen de este sistema para trasladarse.