Houston, Estados Unidos.- Tras concretar con éxito el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna por primera vez en más de medio siglo, la NASA ya enfoca sus esfuerzos en la siguiente etapa de su programa de exploración: Artemis III. Luego del amerizaje del viernes en el Pacífico y del reencuentro de la tripulación de Artemis II con sus familias, la agencia espacial comenzó a perfilar el próximo vuelo como parte de su renovada carrera lunar.
La reciente misión dejó imágenes inéditas de la cara oculta de la Luna, permitió observar un eclipse solar total sobre el paisaje lunar y marcó un nuevo récord de distancia para la humanidad. Ese conjunto de logros reavivó el entusiasmo mundial por la exploración del espacio y abrió de inmediato la pregunta sobre los pasos que seguirán la NASA después de este resultado.
Durante la bienvenida a los astronautas, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, sostuvo que la espera finalmente terminó para quienes durante años miraron al cielo imaginando nuevas posibilidades. En el acto presentaron al comandante Reid Wiseman, al piloto Victor Glover, a Christina Koch y al canadiense Jeremy Hansen, integrantes de Artemis II, en medio de una celebración cargada de emoción.
Con la misión ya concluida, la agencia se dispone a avanzar hacia Artemis III, cuyos tripulantes todavía no han sido anunciados. De acuerdo con el plan previsto para el próximo año, esa misión servirá para practicar el acoplamiento de la cápsula Orion con uno o dos módulos de alunizaje en órbita terrestre. En esa fase, SpaceX y Blue Origin compiten para tener listo primero su respectivo sistema de descenso lunar.
Esa disputa tecnológica también se proyecta hacia Artemis IV, prevista para 2028, cuando la Starship desarrollada por la empresa de Elon Musk y la Blue Moon impulsada por Jeff Bezos buscarán participar en un alunizaje decisivo. La región del polo sur lunar aparece como el objetivo principal, ya que allí se localizan cráteres permanentemente en sombra donde, según se estima, hay grandes reservas de hielo que podrían utilizarse en el futuro para obtener agua y combustible.
La NASA ya cuenta en Florida, en el Centro Espacial Kennedy, con el mecanismo de acoplamiento destinado al ensayo de Artemis III. Al mismo tiempo, la versión más reciente de Starship se acerca a una nueva prueba de vuelo desde el sur de Texas, mientras que una variante reducida de Blue Moon intentará un alunizaje más adelante este mismo año.
La agencia ha señalado que pronto dará a conocer los nombres de la tripulación de Artemis III. Esa misión ha sido comparada con el Apolo 9 de 1969, debido a que busca disminuir riesgos y validar procedimientos antes de las futuras llegadas a la superficie lunar. En ese contexto, el exastronauta Rusty Schweickart, integrante de Apolo 9, recordó que pilotar el módulo lunar en órbita baja terrestre fue una experiencia excepcional, aunque reconoció que, en la percepción pública, los astronautas que realmente quedaban en la memoria eran aquellos que lograban caminar sobre la Luna.
Durante los casi diez días de viaje, Wiseman y sus compañeros vieron una faceta profundamente humana. En distintos momentos hablaron de sus emociones, de las personas queridas que ya no están y también de quienes los esperaban en la Tierra. Entre lágrimas, solicitaron que un cráter lunar nuevo y brillante llevara el nombre de Carroll, la esposa fallecida de Wiseman, quien murió de cáncer en 2020.
La tripulación también compartió reflexiones sobre la fragilidad del planeta, al que describieron como un oasis delicado en medio del vacío del espacio. Artemis II, además, marcó hitos simbólicos al incluir a la primera mujer, a la primera persona no blanca y al primer ciudadano no estadounidense en un vuelo lunar.
Desde el barco de recuperación, mientras guardaba el retorno de los astronautas, Isaacman los definió como comunicadores extraordinarios, casi poetas. Esa imagen contrasta con la de las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970, protagonizadas por tripulaciones masculinas y enfocadas casi exclusivamente en la tarea técnica, lejos de las demostraciones abiertas de afecto que hoy forman parte del relato público de la exploración espacial.
Para quienes vivieron la era Apolo, el regreso a este tipo de viajes representa el cierre de una larga espera. El escritor Andy Chaikin, autor de la biografía publicada en 1994 que inspiró la miniserie de HBO De la Tierra a la Luna, dijo que la experiencia le resultó semejante a un despertar después de casi 54 años. Desde el Centro Espacial Johnson, expresó su asombro por la distancia recorrida desde entonces y por las diferencias entre aquella etapa y la actual.
Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, reconoció que uno de los aspectos más complejos del programa consiste en estrechar la relación con las tripulaciones y sus familias para después verlos desde rumbo a una misión de alto riesgo. Según relató, siguió con angustia el reingreso del viernes junto a los esposos, esposas e hijos de los astronautas, consciente de todo lo que estaba en juego.
Ya reunida con sus dos hijas, Wiseman declaró cumplida la misión y aprovechó la celebración del sábado para lanzar un mensaje a otros astronautas. Frente a las filas de tripulantes vestidos con trajes azules de vuelo, afirmó que lo que viene exigirá valentía y determinación, y aseguró que quienes ya regresaron estarán acompañando a los próximos en cada etapa del camino.
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Foto: Especial
djs