El incremento en los precios de alimentos básicos continúa golpeando el bolsillo de las familias mexicanas y, en consecuencia, afecta directamente a los pequeños comercios, donde se reporta una caída en ventas y una mayor carga de trabajo para sostener ingresos.
De acuerdo con Cuauhtémoc Rivera, el encarecimiento de productos ha limitado el acceso a alimentos esenciales, generando además un problema de desigualdad en la alimentación. Esta situación ha provocado que los consumidores reduzcan sus compras, con una disminución estimada de entre 10 y 15 por ciento en el consumo, dependiendo de la región.
Durante abril de 2026, algunos productos de la canasta básica registraron aumentos importantes, como el chile poblano con 28 por ciento, el jitomate con 14 por ciento y la papa con 11 por ciento, lo que ha impactado de manera directa en los hábitos de compra.
El efecto también se refleja en los ingresos de los comerciantes. Antes de la pandemia, podían obtener hasta 10 mil pesos semanales, mientras que actualmente sus ganancias rondan los 7 mil pesos, lo que representa una caída cercana al 30 por ciento.
Para compensar esta baja, los pequeños negocios han tenido que ampliar sus jornadas laborales. Si antes trabajaban alrededor de 11 horas al día, ahora dedican hasta 16 horas diarias, lo que implica un esfuerzo considerable para mantener sus actividades.
Pese al panorama complicado, el sector mantiene expectativas de mejora en los próximos meses, con la esperanza de que eventos como el Copa Mundial de la FIFA 2026 impulsen el consumo y generen una reactivación económica.
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cdch