Los cestos artesanales forman parte de la cestería, una práctica milenaria que consiste en confeccionar recipientes y objetos mediante el tejido de materiales naturales o sintéticos.
Su función principal es almacenar, transportar o exhibir objetos, aunque también cumplen un papel decorativo y artístico. Cada cesto refleja la creatividad y precisión del artesano, equilibrando utilidad y estética.
Están elaborados con fibras vegetales como palma, mimbre, caña, así como con cuero, papel o madera. Las técnicas más comunes incluyen:
-Tejido: entrelazado de fibras para formar la estructura del cesto.
-Espiral: enrollado de fibras en forma circular.
-Calado y torcido: creación de patrones decorativos mediante trenzado o torsión de hilos.
-Macramé y bordado: para detalles ornamentales y diseños complejos.
Cada técnica aporta un estilo único y puede reflejar la identidad cultural de la región donde se produce.
En los parques y calles principales del centro de Tlaxcala se puede observar a un hombre que ofrece cestos tejidos y utensilios de cocina como cucharas y cucharones de madera, los cuales carga en su espalda y en su mano mientras camina.
Algunas personas se acercan a preguntar precios y también a comprar, reconociendo el valor reconociendo el valor del trabajo manual que conserva técnicas tradicionales y mantiene viva una forma de comercio artesanal que aún tiene lugar en la ciudad.
La cestería es una de las artes más antiguas de la humanidad, con registros que datan del Neolítico y de civilizaciones prehispánicas en México.
Hoy en día, los cestos artesanales se utilizan tanto en hogares y decoración como en mercados turísticos, preservando técnicas tradicionales y conectando a las personas con sus raíces culturales.
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