Ciudad de México.– La obesidad puede dejar una huella prolongada en el sistema inmunológico, incluso después de que una persona pierda peso, de acuerdo con un estudio publicado en EMBO Reports y liderado por la Universidad de Birmingham , en Reino Unido.
La investigación señala que, en personas con obesidad, ciertas células inmunitarias, conocidas como células T colaboradoras , pueden experimentar un proceso llamado metilación del ADN . Este mecanismo genera marcas epigenéticas que funcionan como una especie de memoria molecular de la obesidad.
Según los autores, esas marcas pueden mantenerse entre cinco y diez años después de la pérdida de peso, lo que provoca que el organismo siga comportándose como si aún tuviera exceso de peso. Como consecuencia, el sistema inmunológico podría presentar fallas en funciones relacionadas con la limpieza de desechos celulares y la regulación del envejecimiento inmunológico.
El estudio advierte que esta memoria prolongada podría mantener elevado el riesgo de padecer enfermedades asociadas con la obesidad, aun cuando la persona haya alcanzado un peso normal. Entre esas afecciones se mencionan la diabetes tipo 2 , algunos tipos de cáncer y enfermedades metabólicas.
Belinda Nedjai, autora principal del estudio e investigadora del Instituto Wolfson de Salud de la Población de la Universidad Queen Mary de Londres, explicó que los hallazgos muestran una relación entre la obesidad y modificaciones epigenéticas duraderas que influyen en el comportamiento de las células inmunitarias. Esto, señaló, sugiere que el sistema inmunológico conserva un registro molecular de exposiciones metabólicas pasadas.
Para analizar el impacto de la obesidad, el equipo tomó muestras de células inmunes en distintos grupos de personas. Entre ellos se incluyen pacientes con obesidad que recibieron inyecciones para perder peso, personas con síndrome de Alström, un trastorno genético poco común que causa obesidad infantil de inicio temprano, y parejas sanas de control.
También se estudiaron muestras de sangre y tejido adiposo de participantes sometidos a un programa intenso de ejercicio de 10 semanas, así como de pacientes con peso normal o con obesidad que fueron intervenidos quirúrgicamente de cadera o rodilla. De manera paralela, los investigadores realizaron pruebas en ratones alimentados con una dieta alta en grasas y en sangre de voluntarios humanos sanos.
Claudio Mauro, coautor principal del estudio e investigador de la Universidad de Birmingham, señaló que los resultados sugieren que la pérdida de peso a corto plazo no necesariamente reduce de inmediato el riesgo de algunas enfermedades asociadas con la obesidad.
No obstante, el investigador aclaró que la marca comunitaria no es permanente, aunque sí persistente. Indicó que mantener el control de peso después de adelgazar puede ayudar a que esa “memoria de la obesidad” se desvanezca de forma gradual, en un proceso que podría requerir entre cinco y diez años de pérdida de peso sostenida.
El estudio también plantea posibles oportunidades terapéuticas para acelerar la recuperación del funcionamiento normal del sistema inmunológico. Entre ellas se menciona la reutilización de fármacos como los inhibidores de SGLT2 , que han mostrado potencial para reducir la inflamación y favorecer la eliminación de células senescentes mediada por el sistema inmunológico.
Los investigadores buscarán utilizar estos hallazgos para desarrollar tratamientos dirigidos que puedan acompañar las terapias actuales de pérdida de peso y reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y cáncer vinculados con la obesidad.
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foto: Especial
Djs