En una mezcla de desesperación, descaro y falta de congruencia, en la práctica las dos fuerzas políticas dominantes, el PAN y Morena, ya están en campaña, con el despliegue de miles de bardas, lonas y mensajes en redes sociales en que se promueven, por lo menos, a unas 150 figuras que buscan ser candidatos a alcaldes y legisladores, en la capital, la zona metropolitana de Puebla y otros municipios relevantes de la entidad.
Se ha generado una contaminación de mensajes de promoción que, para los ciudadanos comunes, que son la mayoría, se ha perdido la línea del tiempo para entender cuándo inicia la próxima disputa electoral y quiénes son los verdaderos contendientes. Ya han pasado ocho meses en que empezó la difusión de tales anuncios, bajo el esquema de fingir que no es propaganda, sino contenido de medios de comunicación.
Tal situación obedece a tres factores fundamentales:
Primero: hay un vacío en la legislación electoral, por no decir un absurdo, que permite a los partidos o los políticos estar en campaña electoral permanente.
El artículo 3 de la Ley General de Instituciones y Procesos Electorales establece que son actos adelantados de campaña solo aquellas expresiones en que se llame al voto a favor de una persona o de un partido político. Fuera de eso se puede hacer cualquier difusión de mensajes.
Es lo que lleva a comportamientos burdos, como fingir que hay “un enamorado” de la panista Genoveva Huerta Villegas, que para lograr su amor mando a pintar docenas de bardas con expresiones de cariño.
O que se haga creer que, en cada colonia de la ciudad de Puebla, los vecinos se “desbordan” en agradecer la labor educativa y de aplicación de políticas sociales, de la morenista Laura Artemisa García Chávez.
Queda claro que no existen esas muestras de “afecto”, sino es propaganda de los proyectos personales de Huerta y García, quienes buscan afanosamente aparecer en las boletas electorales el próximo año, como parte de la disputa de la alcaldía de la capital.
Segundo: está promoción adelantada es un reflejo de las debilidades de las fuerzas políticas que polarizan la lucha electoral en Puebla.
En el PAN se sabe que su relanzamiento como partido político, que ocurrió en octubre de 2025, no emociona ni a los más fieles militantes de esta organización.
La derecha registra “una caída libre” en sus índices de votación, a partir de la contienda de 2006, en que Felipe Calderón ganó fraudulentamente la elección presidencial. Desde entonces, el PAN no logra despuntar en sus números de sufragios. Cada contienda registra una importante reducción de apoyos ciudadanos.
Por esa razón, algunos panistas como Genoveva Huerta o Eduardo Rivera Pérez están haciendo proselitismo individual, porque saben que la imagen del PAN no conmueve a nadie y miles de electores dejaron de tener interés en el panismo tradicional.
Las cosas no están mejor en Morena. En el universo de la 4T hay dos tipos de votantes. Los que sufragan por los líderes del movimiento, como lo han sido Andrés Manuel López Obrador o la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero cuando estos personajes no están presentes en las boletas electorales, no sienten la misma atracción por el Partido de Regeneración Nacional.
Un segundo núcleo de electores son las bases de Morena que, en su mayoría, ahora están nutridas de ex militantes del PRI.
Eso ha provocado un divorcio entre los que se consideran “obradoristas” y los que son las nuevas bases del Partido de Regeneración Nacional. Las estadísticas muestran que la mayoría son los primeros, por eso en las elecciones intermedias, como la que habrá en 2027 en Puebla, se desploman los niveles de votación a favor de Morena.
Dicho comportamiento ha provocado que, desde hace varios meses, un nutrido grupo de aspirantes de la 4T “se les encuentre hasta en el plato de la sopa” por estar en una promoción adelantada, como una manera de ir cultivando electores que Morena no genera.
Un tercer factor para que se tengan estas campañas adelantadas, es la lucha encarnizada que hay hacia el interior del PAN y de Morena por las candidaturas. Un tema que dejará mucha que hablar en las próximas semanas.
Faltan 13 meses para las votaciones de 2027, así como 5 meses para que arranque formalmente el proceso electoral federal y 6 meses para que pase lo mismo con la contienda local. A estas alturas, ya no hay muchas bardas disponibles para colocar propaganda electoral.
clh