Entre lágrimas, mariachi y cientos de muestras de cariño, la comunidad de San Francisco Ocotlán dio el último adiós a los cuatro jóvenes que perdieron la vida en el trágico accidente ocurrido el pasado sábado en la cantera conocida como El Montero, en el municipio de Coronango.
Desde el Santuario del Señor de la Misericordia, familiares, amigos y vecinos acompañaron los féretros de Diego, Francisco, Cristian y Steven Orlando, quienes fueron despedidos entre música de mariachi, porras y estruendos de cohetones antes de partir hacia su última morada.
La tragedia unió a toda la comunidad. Familias completas salieron a las calles para acompañar el cortejo fúnebre y brindar consuelo a los padres y hermanos de los jóvenes, quienes aún no logran asimilar el doloroso accidente que arrebató la vida de cuatro adolescentes.
La despedida estuvo marcada por tradiciones muy arraigadas en la región. Integrantes de grupos de marching band y bastoneras rindieron homenaje a los jóvenes, quienes formaban parte de distintas actividades escolares y comunitarias. Además, cada familia llevó mariachis para interpretar las canciones favoritas de sus hijos, convirtiendo el último adiós en un emotivo homenaje lleno de recuerdos y dolor.
La iglesia permaneció abarrotada durante toda la ceremonia. Coronas de flores, abrazos interminables y oraciones acompañaron a las familias en uno de los momentos más difíciles que ha vivido esta comunidad en los últimos años.
Foto: Especial
cdch