La llamada Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, antes conocida como Ciudad Modelo, se prepara para un cambio en su paisaje urbano. A más tardar en marzo, un proyecto comercial y de esparcimiento podría comenzar a tomar forma, con el objetivo de atender una de las demandas más frecuentes de quienes viven en la zona: la falta de servicios básicos y espacios de convivencia.
Según Víctor Gabriel Chedraui, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (Sedetra), la iniciativa contempla la habilitación de unas 40 hectáreas con uso mixto, donde se instalarán comercios, empresas y áreas recreativas. La idea es crear un entorno más completo para quienes ya habitan la región y para los nuevos trabajadores que llegarán con la apertura de industrias y negocios.
La propuesta también incluye la reactivación de la plaza comercial Altea, un complejo que permanece en obra negra desde su construcción. “El objetivo es aprovechar la infraestructura existente y generar actividad económica que beneficie a toda la comunidad”, señaló el funcionario, quien enfatizó que el plan se implementará bajo un fideicomiso que garantice la supervisión y correcta ejecución de cada etapa.
Chedraui recordó que la experiencia con la llegada de Audi México evidenció un problema recurrente en zonas industriales: la consolidación de una planta sin que existieran servicios, comercios o espacios recreativos cercanos. “Ese error no se puede repetir; hoy queremos que la gente viva en un entorno funcional desde el principio”, indicó.
La situación actual de la Capital de la Tecnología y Sostenibilidad refleja la urgencia de esta intervención. Un recorrido reciente por la zona mostró que, más allá de un pequeño mercado con 22 locales —no todos en funcionamiento—, la población carece de plazas comerciales operativas, centros de entretenimiento y espacios públicos adecuados. Esto obliga a muchos habitantes a trasladarse a municipios vecinos como Rafael Lara Grajales o Nopalucan para cubrir necesidades básicas, desde abarrotes hasta artículos de primera necesidad.
La infraestructura disponible incluye un auditorio, hotel, Centro Integral de Servicios (CIS), clínica del IMSS-Bienestar, un par de planteles universitarios y algunas tiendas de abarrotes, así como un área de juegos limitada. Sin embargo, estos elementos resultan insuficientes para generar un entorno urbano autosuficiente y una vida comunitaria activa, especialmente ante el crecimiento poblacional que registra la zona.
Expertos en desarrollo urbano coinciden en que proyectos como el que se plantea en San José Chiapa no solo requieren inversión en infraestructura, sino también en servicios que fomenten la convivencia, la movilidad y la seguridad de quienes habitan la región. El reto será equilibrar la llegada de empresas con la creación de espacios que realmente mejoren la calidad de vida de la población local, sin repetir los errores del pasado.
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