Un incidente registrado en una estética ubicada en la zona de Plaza San José, frente a Estrellas del Sur, generó molestia entre el personal del establecimiento luego de que un cliente frecuente fuera señalado por presuntamente incurrir en conductas de índole sexual durante el servicio.
De acuerdo con los reportes recabados, el hombre —identificado de manera coloquial como “Pol”, quien tenía más de 15 años asistiendo al mismo negocio— habría aprovechado la confianza construida con las trabajadoras para realizar actos inapropiados mientras recibía un corte de cabello y el lavado de su cabeza.
Las empleadas relataron que, en un momento del servicio, el cliente comenzó a manipular su ropa de forma gradual hasta quedar expuesto, argumentando inicialmente que se sentía con exceso de calor. Sin embargo, la situación escaló cuando, de acuerdo con lo captado por una cámara de seguridad instalada dentro del local, el comportamiento del sujeto dejó de corresponder a una acción accidental o circunstancial.
El material de videovigilancia habría registrado cómo el hombre continuó con la conducta a pesar de no recibir respuesta ni atención por parte de la trabajadora, quien optó por ignorar la situación para mantener la calma y evitar una confrontación directa en ese momento. Según el testimonio del personal, la intención del cliente parecía ser llamar la atención de la empleada mediante actos de exposición indebida.
Ante la incomodidad generada, las trabajadoras decidieron finalmente enfrentar al individuo y solicitaron el apoyo del guardia de seguridad del establecimiento. El personal de vigilancia intervino y tomó evidencia fotográfica del incidente, con la finalidad de que la persona afectada pudiera decidir posteriormente si procedía legalmente.
No obstante, la trabajadora directamente involucrada optó por no presentar una denuncia formal en ese momento, pese a la posibilidad de iniciar un proceso legal por conductas consideradas como acoso o exhibicionismo, dependiendo de la valoración de las autoridades correspondientes.
Como medida inmediata, el establecimiento determinó restringir el acceso del cliente, advirtiéndole que no podrá regresar al negocio, ya que en caso de hacerlo se procedería conforme a derecho. Este tipo de acciones forman parte de los protocolos internos de muchos comercios para proteger al personal ante situaciones que puedan representar riesgo o incomodidad durante la prestación de servicios.
En México, conductas de este tipo pueden encuadrarse dentro de faltas administrativas o incluso delitos relacionados con el acoso sexual, dependiendo del contexto, la reiteración y el impacto sobre la víctima. En diversos estados del país, la legislación contempla sanciones cuando se acredita una conducta de naturaleza sexual sin consentimiento en espacios de trabajo o atención al público.
Hasta el momento, no se ha informado si el caso será retomado por instancias legales, aunque el material de videovigilancia podría ser un elemento relevante en caso de que la parte afectada decida reconsiderar su postura.
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