Todos en la clase política local están pendientes de la reacción que emprenderá el presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, no solo ante la andanada de críticas que le ha obsequiado el gobernador Alejandro Armenta Mier, sino, principalmente, frente al rechazo del mismo mandatario estatal para que compita por la reelección.
Chedraui Budib tiene dos rutas para escoger en los cinco meses que durará el proceso interno de Morena.
Una es renunciar a su deseo de repetir en el cargo por un periodo más, paso crucial para después pelear la gubernatura, y otra es seguir adelante, hacer oídos sordos al rechazo de Armenta Mier y buscar la postulación por segunda vez consecutiva.
La primera es la menos difícil y seguro debe estar entre los escenarios que se plantea el propio alcalde en sus momentos de crisis.
Pero optar por la claudicación no debe ser sencillo para él cuando las circunstancias lo ponen en posibilidades de ganar la contienda interna, luego la constitucional y, más adelante, de aspirar a la mayor de las preseas políticas del estado.
“Pepe” Chedraui es un personaje de vena política.
Nació en una familia empresarial, cuyo patriarca fue el destacado textilero poblano José Chedraui Alam.
Una vez que pudo, sin embargo, incursionó en la vida pública.
Desde ahí tejió relaciones estrechas con los hombres de poder, fue diputado local y se puso como objetivo llegar al puesto que hoy ocupa, lo que le llevó 12 años, dos derrotas –en las internas del PRI de 2013 y 2021– y un cambio de partido político.
Sabe mirar lejos, hacer lo suyo y esperar a que el cúmulo de hechos fortuitos ayude con su parte.
Por eso no le resultará fácil extinguir sus deseos personales y bajar la cortina del poder político por anticipado, cuando parece tener un futuro promisorio.
La segunda ruta, que incluye en el kit de compra un enfrentamiento directo con el gobernador, luce altamente complicada para el edil.
Las condiciones de desventaja frente al jefe del Poder Ejecutivo son evidentes y son las de cada sexenio.
Ningún servidor público o representante popular del estado de Puebla en su sano juicio querrá pelear con quien tiene de su lado a la fiscal general, al auditor superior y a los titulares del Poder Judicial, a menos que –porque siempre hay una excepción– más allá de las fronteras locales se tengan aliados poderosos para hacerlo.
Se dice, solo se dice, que el multimillonario Carlos Slim podría ser un factor de respaldo para Chedraui.
Eso se asegura también del exgobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, apostado en un lugar de privilegio entre los colaboradores de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La realidad podría no ser así.
El pasado más o menos reciente muestra solo dos casos en los que el presidente municipal de Puebla en turno se opuso pública y frontalmente a los intereses del gobernador, siendo ambos actores del mismo instituto político.
Enrique Doger Guerrero lo hizo en el gobierno de Mario Marín Torres y Claudia Rivera Vivanco en el de Miguel Barbosa Huerta.
Para hacerlo, Doger tuvo de su lado la crisis marinista causada por el encarcelamiento de la escritora Lydia Cacho, que debilitó al gobernador; mientras que Rivera contó con el respaldo político de figuras nacionales de la 4T, entre ellas su mamá, Eloísa Vivanco, quien era una integrante influyente dentro de la dirigencia nacional de Morena.
Volvamos al presente.
Hoy Chedraui se muestra dubitativo.
A juzgar por los acontecimientos públicos, el edil sigue en la segunda ruta, la de la reelección, pero se resiste a enfrentar a Alejandro Armenta.
Este fin de semana que dio una breve explicación de las intenciones del crédito por 440 millones de pesos que ha solicitado al Cabildo dedicó unas palabras de reconocimiento al gobernador, por hacer cinco mil calles, por su cuenta y con recursos estatales, en la capital.
El edil actúa como quien cree que todavía puede convencer al mandatario estatal de ser aceptado como uno más de sus aliados y recibir el visto bueno para ir a la competencia, casi, casi en su nombre, muy a pesar de no formar parte del mismo grupo político.
La apuesta luce poco viable, pero no imposible.
En enero, un miembro del círculo armentista le confió a este reportero que el gobernador ya le había mandado a decir al alcalde que abandonara la idea de reelección y que este había aceptado hacerlo, sin mucha resistencia, para evitarse problemas.
Alguien mintió.
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A Puerta Cerrada volverá a publicarse todos los lunes a partir de hoy.
jrodriguez@elsoldepuebla.com.mx
Columna publicada en El Sol de Puebla
clh