Samuel Ramos, o algún otro de nuestros filósofos, afirmó que el mexicano no es inferior, sino que se siente inferior. Afortunadamente tal tesis, de ser cierta, no puede aplicarse a la mexicana, o no a la mujer mexicana de nuestros días. Ante las críticas, cada día más numerosas por su triunfo en Miss Universo, la joven Fátima Bosch ha recurrido a una estrategia invariablemente eficaz en estas situaciones: mantener la compostura y evitar la polémica.