Tehuacán, Pue -Tras casi nueve años de monitoreo y acciones de conservación, la colonia del murciélago orejón mexicano (Macrotus waterhousii) muestra una recuperación significativa en la Cueva del Cerrito, ubicada en el municipio de San Sebastián Zinacatepec, dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), el número de ejemplares pasó de apenas 50 individuos registrados en 2017 a más de 500 en la actualidad, lo que confirma no sólo la permanencia de la especie en la zona, sino también su reproducción activa, evidenciada por la presencia de hembras gestantes y crías.
Este resultado es producto del trabajo coordinado entre el equipo técnico de la reserva, encabezado por especialistas como Alberto Rojas Martínez, y la Brigada de Vigilancia y Monitoreo Biológico Comunitario de San Sebastián Zinacatepec, quienes han participado en la restauración y protección del sitio conocido como el “Cerro de los Murciélagos”.
Cabe destacar que el Valle de Tehuacán–Cuicatlán es reconocido desde 2014 como un Área de Importancia para la Conservación de Murciélagos, al concentrar la mayor diversidad de estas especies en Norteamérica. En este territorio biocultural, el conocimiento sobre estas especies también ha avanzado de forma importante: mientras que en 2012 se tenía registro de 37 especies, actualmente se contabilizan 49.
De este total, 30 especies son insectívoras, 10 se alimentan de frutos, ocho consumen polen y néctar, y una más es hematófaga. Además, seis especies son migratorias, cuatro endémicas y tres se encuentran en alguna categoría de riesgo conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.
Actualmente, se han identificado 76 refugios de murciélagos en la reserva, siendo la Cueva del Cerrito uno de los más relevantes. Este espacio funciona como refugio permanente para especies insectívoras como Balantiopteryx plicata y el propio Macrotus waterhousii, así como refugio temporal para otras especies clave en la polinización y dispersión de semillas, como Leptonycteris yerbabuenae, Choeronycteris mexicana y Artibeus jamaicensis.
Hace casi una década, este sitio enfrentaba un grave deterioro debido a la acumulación de basura y escombros. Sin embargo, la intervención de la comunidad, en coordinación con autoridades ambientales, permitió su rescate y rehabilitación, logrando hoy consolidarse como un refugio seguro para estas especies.
Las acciones han sido respaldadas por programas federales como PROCODES y PROREST, que han permitido no sólo la restauración del hábitat, sino también el desarrollo de actividades de educación ambiental y la generación de materiales de difusión para fomentar la conservación.
Especialistas destacan que el murciélago orejón mexicano cumple una función clave como controlador natural de plagas, al alimentarse de insectos que afectan cultivos, por lo que su conservación impacta directamente en el equilibrio ecológico y en la economía local.
Con estos resultados, la comunidad de San Sebastián Zinacatepec no sólo recupera un espacio natural, sino también fortalece su participación en la protección de un ecosistema considerado Patrimonio Mundial, reafirmando que la conservación ambiental es también una apuesta por el bienestar de las futuras generaciones.
Foto: Yomara Pacheco
cdch