Zapotitlán Salinas, Pue.- El impacto del cambio climático ya comienza a dejar huella en uno de los ecosistemas más importantes del país. En la Reserva de la Biosfera Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, especies emblemáticas como el garambullo y los tetechos presentan signos visibles de deterioro debido a la sequía prolongada y al incremento de las temperaturas.
Maurino Reyes Castillo, guía comunitario del Jardín Botánico Helia Bravo Hollis, advirtió que en la última década las condiciones climáticas en la región han cambiado drásticamente, al grado de registrarse una disminución de hasta el 50 por ciento en las precipitaciones durante los últimos 15 años.
Indicó que este déficit de lluvias ha provocado periodos de estiaje más largos, afectando directamente el desarrollo natural de distintas cactáceas que caracterizan al valle del Área Natural Protegida.
Explicó que el garambullo, considerado una de las especies más representativas de la zona semiárida, puede alcanzar entre 200 y 300 años de vida; sin embargo, actualmente ya se observan ejemplares secos o muertos a edades mucho menores, situación que refleja el impacto ambiental que enfrenta la reserva.
Señaló que las altas temperaturas y la escasez de humedad también están modificando el comportamiento de diversas especies de insectos, los cuales anteriormente se alimentaban de plantas menores y flores silvestres, pero ahora migran hacia las cactáceas de mayor tamaño para sobrevivir.
Esta situación ha generado un incremento en infecciones y daños en especies como el garambullo, debilitando aún más a las plantas que ya enfrentan estrés hídrico severo.
Reyes Castillo precisó que, aunque el fenómeno todavía no es considerado irreversible, las señales de deterioro ya son evidentes en distintos puntos de la reserva, por lo que especialistas y biólogos mantienen monitoreos constantes para evaluar el comportamiento de las especies y prevenir mayores afectaciones.
Asimismo, destacó la necesidad de ampliar las investigaciones hacia otras plantas características de la región, entre ellas el mezquite y el manteco, para determinar si también están siendo impactadas por las modificaciones climáticas y ambientales.
Finalmente, advirtió que, de mantenerse las altas temperaturas y la disminución de lluvias, el paisaje natural de la región podría sufrir transformaciones importantes en los próximos años, afectando no solo la biodiversidad, sino también el equilibrio ecológico de una de las zonas semiáridas más importantes de México y que es Patrimonio Mixto de la Humanidad.
Foto: Por: Yomara Pacheco
cdch