La Virgen de Ocotlán es considerada la patrona espiritual de Tlaxcala y su devoción se remonta a una aparición mariana ocurrida en 1541 al indígena Juan Diego Bernardino. Desde entonces, la veneración ha perdurado y se ha transformado en una de las tradiciones más significativas del estado.
La festividad de la Bajada tiene lugar cada tercer lunes de mayo y marca un momento de gran fervor religioso, donde miles de feligreses se reúnen para rendir homenaje a la Virgen.
Durante la celebración, la imagen de la Virgen es retirada de su altar en la Basílica de Ocotlán y es llevada en procesión por las principales calles de la ciudad.
Este recorrido, que abarca aproximadamente nueve kilómetros, está adornado con tapetes de aserrín y pétalos de rosa, y la imagen visita más de 40 altares donde se realizan rezos y actos litúrgicos.
Este lunes con un recorrido alrededor de la Basílica de la Virgen de Ocotlán, se aperturaron las actividades que marcan el inicio de los festejos del mes de mayo, periodo en el que los fieles se preparan para la festividad de la bajada de la Virgen, durante el trayecto, la imagen visitó alrededor de ocho altares colocados por habitantes de San Hipólito, Ixtulco y Ocotelulco, además de familias de la comunidad que se sumaron a esta tradición.
En este contexto, el padre Elpidio Pérez Portilla explicó el valor espiritual de esta práctica que cada año reúne a creyentes, quienes acompañan el paso de la Virgen con ramos de flores, en un ambiente de fe y devoción que da apertura a las celebraciones religiosas.
La festividad no solo es un acto de fe, sino también una manifestación cultural que atrae a visitantes de diversas partes del país y del extranjero, quienes buscan experimentar la riqueza cultural de Tlaxcala.
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LMR