El Super Bowl LX, programado para este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California (Estados Unidos), no solo acapara la atención por el choque entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, sino también por convertirse en un ritual gastronómico que trasciende fronteras. El partido inicia alrededor de las 17:30 horas, tiempo del centro de México, y además del espectáculo deportivo, la reunión familiar o de amigos frente al televisor se ha convertido en parte indispensable de la experiencia.
Tradicionalmente, los fines de semana de Super Bowl elevan el consumo de ciertos alimentos en Estados Unidos, siendo el guacamole y otras preparaciones con aguacate mexicano protagonistas indiscutibles. Para la edición LX, se estima que se consumirán más de 127 mil toneladas del fruto en mercados estadounidenses, una cifra que no solo representa un récord histórico, sino también un aumento significativo con respecto al año pasado.
La popularidad del aguacate en esta fiesta del deporte tiene raíces profundas: por un lado, su presencia en platillos clásicos como el guacamole lo convierte en una opción casi obligada en las mesas de millones de espectadores. Por el otro, su versatilidad —desde salsas y dips hasta ensaladas y snacks más elaborados— ha permitido que las reuniones del Super Bowl evolucionen hacia menús más variados que combinan tradición con innovación culinaria.
Este incremento en la demanda de aguacate tiene efectos visibles en los mercados locales. Mientras en algunas zonas de México el precio del kilo ha bajado respecto a temporadas anteriores, favoreciendo el bolsillo de los consumidores domésticos, también se han observado aumentos de hasta 8–10 pesos por kilo en ciudades como la Ciudad de México, atribuidos a la presión ejercida por la exportación hacia Estados Unidos en la antesala del Super Bowl.
Este fenómeno económico se explica por la dinámica del mercado: la cercanía del evento deportivo tradicionalmente dispara el envío del producto mexicano al país vecino, donde se intensifica su compra para preparar guacamole, tacos, ensaladas y otros aperitivos que acompañan el juego. El aguacate no solo es un alimento, sino un símbolo de estas reuniones, tan esperado como cualquier jugada clave del partido.
Más allá del guacamole, cada año surgen propuestas creativas que incorporan aguacate en botanas que van desde tostadas con toppings de mariscos hasta mezclas con frutas tropicales. Esta tendencia responde al deseo de muchos anfitriones de ofrecer opciones que equilibren sabor, aporte nutricional y practicidad, considerando que una reunión de Super Bowl suele extenderse por varias horas y reúne a personas de distintas edades.
Si bien el choque deportivo y el esperado espectáculo del medio tiempo —encabezado por artistas de relevancia internacional— capturan los reflectores mediáticos, la escena culinaria alrededor del Super Bowl LX refuerza una vez más el lugar del aguacate mexicano en la cultura gastronómica binacional.
foto ilustrativa
xmh