Cómo el show de medio tiempo del Super Bowl pasó de relleno a ícono de la cultura pop

Por diegoantonio , 2 Febrero 2026
Sumario
Lo que comenzó como un intermedio con bandas universitarias y desfiles patrióticos se transformó en una superproducción capaz de atraer a más de 100 millones de espectadores y marcar hitos culturales, de Prince bajo la lluvia al show histórico de Kendrick Lamar.
Cuerpo de la Nota

Los Ángeles, California, Estados Unidos.- Hubo un tiempo en que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl estuvo reservado a bandas de música y desfiles vistosos. Hoy, ese espacio pertenece a estrellas del pop global, montajes de corte cinematográfico y momentos capaces de trascender mucho más allá del estadio.

Con el paso de las décadas, la breve pausa del juego por el título de la NFL se transformó en uno de los escenarios más grandes del entretenimiento, albergando presentaciones consideradas ya icónicas: desde Prince cantando bajo la lluvia, hasta el regreso de Rihanna, el show coreografiado de Usher y la propuesta visualmente narrativa de Kendrick Lamar.

Lo que comenzó como un simple relleno de intermedio ha evolucionado en un espectáculo global que compite en atención con el propio partido por el campeonato, seguido por más de 100 millones de espectadores en todo el mundo. Esa transformación continúa este año, mientras Bad Bunny se prepara para encabezar el medio tiempo y colocar la cultura latina y la música en español en el centro del evento televisivo más visto de Estados Unidos.

“El espectáculo de medio tiempo ha recorrido un largo camino”, recuerda Dan Marino, mariscal de campo miembro del Salón de la Fama que jugó 17 temporadas con los Dolphins de Miami y disputó el Super Bowl de 1985. Ya como analista de la NFL, ha sido testigo privilegiado de diversos espectáculos. “No mucha gente realmente lo veía”, dijo. “Pero ahora, a la gente le encanta ver el espectáculo de medio tiempo”.

El cambio fue gradual. Durante años, el medio tiempo reflejó la imagen tradicional de la NFL: bandas universitarias, equipos de exhibición y números de corte patriótico. Conforme el Super Bowl se convirtió en una suerte de fiesta nacional y en un acontecimiento de transmisión global, la liga comenzó a dimensionar el potencial de esos 12 a 15 minutos, hasta convertirlos en una plataforma cultural capaz de impulsar carreras, moldear narrativas e incluso detonar debates a escala nacional.

El año pasado, Lamar utilizó el escenario como un espacio narrativo, entrelazando coreografía, vestuario y escenografía para abordar temas de identidad, poder y percepción. La propuesta se mantuvo dentro de los parámetros de la NFL, pero generó múltiples lecturas y discusiones en torno a sus imágenes y su tono. Su actuación se convirtió en el espectáculo de medio tiempo más visto que se tiene registro, con aproximadamente 133.5 millones de espectadores, por encima del show de Usher en 2024, que reunió a unos 129.3 millones. Esa cifra superó en cerca de 6 millones la audiencia de la transmisión de Fox del triunfo de los Eagles de Filadelfia 40-22 sobre los Chiefs de Kansas City.

Para artistas y público, parte del atractivo radica en el carácter en vivo y en la escala de la producción. “Creo que el elemento en vivo es bastante emocionante para la gente porque es una producción masiva y hay tantas piezas en movimiento”, explicó la actriz Scarlett Johansson, quien no se considera aficionada al fútbol americano, pero se siente atraída por lo impredecible del show, desde el conocido “error de vestuario” de Justin Timberlake y Janet Jackson, hasta la entrada de Lady Gaga desde el techo de un estadio o la revelación del embarazo de Rihanna. “Lo ves con una emoción nerviosa”, dijo. "Sabes que en cualquier momento algo podría salir mal... La producción es tan grande y tantas personas se han unido para crear este momento. Es algo impresionante".

Kris Jenner coincide en esa percepción y califica el espectáculo de medio tiempo como una “gran sorpresa”. Destaca “el nivel de producción y la rapidez con la que lo arman mientras están en comerciales y regresan con este fabuloso, épico espectáculo”. Para la matriarca de “The Kardashians”, la combinación de tecnología y creatividad ha elevado año con año el estándar: “Es tan emocionante ver qué se les ocurre a continuación y quién va a actuar. Es un gran acontecimiento”.

Usher, que participó como invitado de Black Eyed Peas en el Super Bowl de 2011, asegura que aquella experiencia le dejó una lección clara: no “dar por sentado los momentos porque solo tienes 13 de ellos”. Su espectáculo de 2024 contrastó por completo con el primer medio tiempo del Super Bowl, en 1967, que incluyó bandas de la Universidad de Arizona y la Universidad Estatal de Grambling —esta última históricamente negra—, cientos de palomas, millas de globos y dos hombres con mochilas propulsoras.

Tras el juego inaugural, la NFL continuó apostando por bandas, equipos de exhibición y números como los de Chubby Checker y la organización Up with People, que promovía mensajes de pensamiento positivo mediante canto y danza. Ninguno de esos actos se consideró, sin embargo, un gran imán de audiencia. A medida que el Super Bowl ganó popularidad y el día del partido se consolidó como una celebración no oficial en Estados Unidos, la liga buscó que el medio tiempo creciera en la misma proporción.

En los primeros años de la década de 1990 recurrió a New Kids on the Block y Gloria Estefan, pero el gran punto de quietud llegó en 1993, cuando Michael Jackson encabezó el show en el Rose Bowl, al sur de California. El llamado Rey del Pop recorrió el escenario e interpretó temas como “Billie Jean”, “Black or White” y “Heal the World”, en una presentación que suele citarse como el momento en que el medio tiempo cambió para siempre. A partir de entonces se abrió la puerta para otros nombres de peso como The Rolling Stones, Diana Ross, Jennifer Lopez y Shakira.

La NFL asume los costos de producción y otros gastos de las presentaciones, pero los artistas no reciben un pago directo por su participación. A cambio, obtengo una exposición masiva ante cientos de millones de personas en todo el mundo, visibilidad que se considera de un valor incalculable. Entre los montajes más grabados figuran el homenaje de U2 a las víctimas del 11 de septiembre; el mensaje de orgullo y activismo político de Beyoncé con “Formation”; y el primer espectáculo centrado en artistas de hip hop, encabezado por Dr. Dre y Snoop Dogg en 2022.

Snoop ha elogiado al comisionado de la NFL, Roger Goodell y Jay-Z para impulsar la evolución del medio tiempo. La liga trabaja con Roc Nation como parte de la iniciativa Inspire Change, creada tras un acuerdo con una coalición de jugadores que se manifestaron durante el himno nacional en contra de la injusticia social y racial en Estados Unidos.

"Un saludo a Jay-Z por cambiar el clima. Roger Goodell por darle una oportunidad", afirmó el rapero. "Esta es música. La música que dicta el mundo es la que se presenta en el medio tiempo ahora. Están comenzando a entender que se trata de lo que esos jugadores quieren escuchar, lo que esos fanáticos quieren escuchar y lo que es universalmente efectivo".

Snoop agregó que el mismo concepto de “pop” también ha cambiado: "Ahora no tiene color. El pop solía tener un color. Ahora el pop es popular. Entonces, la música más popular es la música que hacemos. Tiene sentido poner a esas personas allí que hacen esa música".

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Foto: Especial 

Djs

 
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