Un hombre paralizado del cuello hacia abajo logró jugar un videojuego de disparos en primera persona utilizando únicamente su mente, gracias a un implante cerebral desarrollado por Neuralink , la empresa de neurotecnología fundada por Elon Musk .
“Ahora puedo apuntar con mis pensamientos” , escribió Rob Greiner en su cuenta de X, acompañado de un video en el que se le observa controlando su personaje dentro del popular título Battlefield 6 . Greiner, quien quedó paralizado tras un accidente automovilístico en 2022, explicó que el dispositivo le permite realizar acciones complejas combinando un controlador oral especializado (QuadStick) con la interfaz cerebro-computadora (BCI) implantada en su cerebro.
“Va a requerir muchísima práctica, porque mi precisión depende de cómo controle el cursor en mi portátil”, señaló el jugador. “Pero hay que reconocerle el mérito a Neuralink”, añadió.
Con esta tecnología, Greiner puede moverse, mirar, apuntar y disparar sin necesidad de usar las manos. "Antes, con el QuadStick, solo podía mover la mirada o caminar, pero no ambas cosas a la vez. Con Neuralink, ahora puedo apuntar con el pensamiento", explicó.
El implante cerebral, alimentado por una batería recargable de forma inalámbrica, traduce las señales neuronales en comandos digitales , lo que permite controlar dispositivos externos con la mente. Neuralink ha implantado quirúrgicamente este chip en al menos doce pacientes humanos desde el inicio de sus ensayos clínicos en 2024.
Greiner esperó varios años para recibir el dispositivo y fue operado en junio de 2025. Su caso se suma a otros avances documentados por la compañía, como el de un paciente identificado como Alex , quien logró jugar Counter-Strike 2 con una configuración similar. "Puedo pensar dónde mirar y va a donde quiero. Es una locura", dijo el joven en una publicación del blog de Neuralink.
El primer participante de los ensayos, Noland Arbaugh , describió la experiencia de jugar con el implante como “tener un aimbot en la cabeza” , refiriéndose al nivel de precisión mental que logra con la interfaz.
Si bien los expertos reconocen el potencial transformador de la tecnología para mejorar la autonomía de personas con parálisis severa, también advierten sobre riesgos éticos y de privacidad cerebral , ya que el dispositivo puede acceder a patrones de pensamiento y actividad neuronal.
A pesar de las preocupaciones, el caso de Rob Greiner representa un avance significativo en la integración entre el cerebro humano y la tecnología , abriendo nuevas posibilidades en el campo de la rehabilitación y la interacción digital.
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Foto: Especial
djs