Pekín, China. – En un entorno digital dominado por el desplazamiento infinito de videos en TikTok, Instagram o YouTube , un grupo cada vez mayor de creadores de contenido ha comenzado a desafiar la lógica de las propias plataformas que hicieron los famosos. Su objetivo no es acumular más vistas, sino invitar a sus seguidores a cerrar la aplicación y desconectarse .
Una de ellas es Olivia Yokubonis , conocida en redes como Olivia Unplugged , quien aparece en los feeds de millones de usuarios con un tono amable y una advertencia sutil: recordarles que el tiempo que pasan deslizando la pantalla es mayor del que creen. "La gente comenta y dice: 'Es irónico que publiques sobre esto'. Y yo respondo: '¿Dónde más te encontraría? No estás afuera, estás aquí'. Para que nos escuchen, tenemos que estar donde está la gente", explicó.
Yokubonis forma parte de una tendencia de influencers que producen vídeos para concientizar sobre la adicción digital . Algunos lo hacen desde el humor o la provocación, y otros, como ella, con mensajes serenos y respaldo científico. Su contenido responde a una sensación compartida: la de pasar demasiado tiempo en redes sociales sin notarlo.
El investigador Ofir Turel , profesor de gestión de sistemas de información en la Universidad de Melbourne, señaló que la mayoría de las personas subestiman el tiempo que dedican a las plataformas . “Cuando se les muestra la cantidad real, entran en estado de shock y reducen su uso voluntariamente”, explicó.
Yokubonis trabaja para Opal , una aplicación diseñada para ayudar a los usuarios a recuperar su concentración. Sin embargo, sus videos rara vez mencionan la marca o promueven descargas directas. “A la gente le gusta escuchar a otras personas”, dijo, consciente de que su tono empático es más eficaz que la publicidad abierta.
El investigador Ian A. Anderson , del Instituto de Tecnología de California, considera este tipo de contenido un experimento interesante dentro de las plataformas. "Es una forma de intervenir desde adentro. Aunque me pregunto si es lo suficientemente disruptiva como para generar un cambio real", comentó. Anderson advierte que los usuarios más activos pueden ser menos receptivos a los mensajes de autocontrol, precisamente por la naturaleza adictiva del contenido que consume.
El debate sobre si la adicción a las redes sociales existe realmente sigue dividiendo a los expertos. Algunos psicólogos sostienen que el término “adicción” solo debería aplicarse a quienes experimentan impulsos incontrolables o síntomas de abstinencia. Otros, como Turel, reconocen que el concepto es útil para describir el exceso de uso y sus consecuencias.
En un estudio reciente, Anderson descubrió que muchos usuarios sobreestiman su nivel de dependencia . De una muestra de usuarios activos de Instagram, el 18% aseguró sentirse algo adicto, mientras que solo el 2% cumple con los criterios clínicos de riesgo. “Percibirse como adicto puede afectar tu autoconfianza y agravar el sentimiento de culpa”, señaló.
Para reducir el tiempo de pantalla, Anderson recomienda pequeños cambios de hábito , como mover los íconos de las aplicaciones, desactivar notificaciones o evitar llevar el teléfono a lugares donde suele usarse con frecuencia. Aunque parezcan medidas menores, considera que pueden ser efectivas para disminuir la exposición.
Otra voz dentro de esta corriente es Cat Goetze , conocida como CatGPT , quien combina su experiencia en tecnología con contenido sobre inteligencia artificial y bienestar digital. "Hay todo un ejército de ingenieros cuyo trabajo es lograr que pases más tiempo en la plataforma. No es tu culpa, y no se resuelve solo con fuerza de voluntad", afirma.
Goetze fundó Physical Phones , una empresa que fabrica teléfonos fijos Bluetooth para fomentar el uso consciente del celular. Su paquete incluye el lema “offline es el nuevo lujo”. El éxito de su proyecto, impulsado por su audiencia en redes, refleja la creciente demanda de soluciones para la adicción digital .
Para la creadora, las redes sociales no son el problema en sí, sino la falta de equilibrio. "No creo que sean algo malo. Si logramos que alguien pase de diez horas a una, o de tres horas a treinta minutos al día, ya es un cambio positivo para esa persona y para la sociedad", concluye.
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Djs