La problemática ambiental que atraviesa México volvió a colocarse en el escaparate internacional, esta vez a través del cine. La película La reserva, dirigida por el cineasta peruano-mexicano Pablo Pérez Lombardini, fue reconocida con el premio Flechazo en el Festival Cinelatino de Toulouse, uno de los encuentros más relevantes para el cine latinoamericano en Europa.
El galardón, considerado el más importante del festival, coloca a la producción mexicana en una posición destacada dentro del circuito internacional, no solo por su propuesta estética, sino por el tema que aborda: la tala ilegal en regiones del sur del país, una actividad que continúa generando conflictos sociales y daños ambientales.
La historia sigue a Julia, una guardabosques que detecta la explotación clandestina de madera dentro de una reserva en Chiapas. A partir de ahí, la trama se construye sobre su intento por frenar estas actividades, enfrentándose no solo a quienes lucran con los recursos naturales, sino también a la falta de respaldo por parte de las autoridades. El enfoque, lejos de romantizar la labor ambiental, expone las dificultades reales que enfrentan quienes intentan proteger estos espacios.
Uno de los elementos que más llamó la atención del jurado fue la decisión de trabajar con habitantes de comunidades locales sin experiencia actoral. Esta elección le da a la película un tono más cercano al documental, reforzado por su fotografía en blanco y negro, que subraya la dureza del entorno y la tensión constante en la narrativa.
Antes de llegar a Francia, *La reserva* ya había sido reconocida en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde obtuvo premios importantes como mejor largometraje de ficción, mejor dirección y mejor actriz para Carolina Guzmán. Estos reconocimientos ayudaron a impulsar su presencia en otros festivales y consolidaron su recepción entre la crítica.
El contexto que retrata la película no es menor. De acuerdo con diversos reportes ambientales, la tala ilegal en estados como Chiapas sigue siendo una práctica extendida, muchas veces vinculada a redes organizadas y a vacíos en la aplicación de la ley. En ese sentido, el filme no solo funciona como una obra de ficción, sino como un reflejo de una problemática vigente.
En la misma edición del festival en Toulouse, otras producciones también fueron reconocidas. La cinta Hiedra, de Ana Cristina Barragán, obtuvo una mención especial, mientras que Vainilla, dirigida por Mayra Hermosillo, se llevó tanto el premio de la crítica como el del público. En el terreno documental, Niñxs, de Kani Lapuerta, destacó al abordar la historia de una menor trans en el centro de México.
Foto ilustrativa
xmh