En los últimos años, cada vez más personas aseguran sentir que su celular vibra o suena sin que realmente lo haga. Lejos de ser un simple despiste, este fenómeno —conocido como “síndrome de la vibración fantasma”— está despertando el interés de psicólogos y especialistas en salud digital, quienes lo relacionan con el estrés, la ansiedad y el uso constante de la tecnología.
En México, donde nueve de cada diez habitantes tienen un teléfono móvil, esta sensación se ha vuelto parte del día a día, especialmente entre quienes pasan varias horas conectados o dependen del dispositivo para trabajar. De acuerdo con expertos, se trata de una “alucinación táctil leve”: el cerebro interpreta una sensación interna o un roce externo como si proviniera del celular, creyendo que el aparato emitió una vibración o una notificación.
El fenómeno tiene que ver con cómo el cuerpo y la mente se adaptan a la vida digital. Hoy, el teléfono ya no es solo una herramienta, sino una extensión del cuerpo: lo cargamos en el bolsillo, lo revisamos al despertar y lo usamos para mantenernos informados o conectados. Esta cercanía constante puede provocar reacciones automáticas, incluso cuando no hay un estímulo real.
Aunque no es un trastorno grave, los especialistas advierten que la vibración fantasma puede ser una señal temprana de dependencia al celular o de niveles elevados de estrés. Entre los factores más comunes destacan:
Uso prolongado del dispositivo, sobre todo en modo vibración.
Presión social por responder de inmediato o estar siempre disponible.
Cansancio mental y falta de descanso digital.
Si la sensación se repite con frecuencia, los expertos recomiendan revisar los hábitos de uso del teléfono. Algunas medidas sencillas pueden ayudar a reducir el fenómeno: desactivar notificaciones innecesarias, cambiar el celular de bolsillo, establecer horarios sin pantalla y priorizar el sueño.
El llamado “síndrome de la vibración fantasma” no implica un daño físico, pero sí refleja la relación tan estrecha que hemos desarrollado con los dispositivos. En un contexto donde estar conectado es casi una obligación, aprender a desconectarse también se convierte en una forma de cuidar la salud mental.
Como señalan terapeutas especializados en bienestar digital, “el problema no es el teléfono, sino el uso constante sin pausas. El cerebro necesita silencio, incluso del celular”.
¿Quieres mantenerte al tanto de todas las noticias hoy en Puebla? ¡Explora más en nuestro portal ahora mismo!
foto ilustrativa
xmh