Atlixco amaneció hoy miércoles con la mirada puesta en el horizonte. Desde las primeras horas del día el Popocatépetl emergió entre el cielo con una fumarola de grandes dimensiones, densa y persistente, que se elevó como un recordatorio silencioso de la actividad constante del coloso.
La columna de vapor y gases volcánicos fue visible desde distintos puntos del valle avanzando lentamente impulsada por las corrientes de aire.