La presencia del gusano barrenador del ganado (GBG) dejó de ser un problema exclusivo del sur y sureste de México. Al corte del 2 de enero, el país registraba 692 casos activos, con nuevos brotes confirmados en entidades del centro y norte, lo que marca un giro en el comportamiento de esta plaga que durante años se mantuvo focalizada en regiones específicas.