Cada año, durante la Semana Santa, distintos pueblos del país transforman sus calles en escenarios abiertos para representar uno de los episodios más conocidos de la tradición cristiana: la traición de Judas Iscariote. A través de una celebración conocida como La Judea, comunidades enteras participan en representaciones populares que combinan elementos religiosos, teatro callejero, música y máscaras.