En los próximos días la historia de uno de los feminicidios que mayor impacto ha tenido en Puebla y el país, podría dar un vuelco con la confirmación del hallazgo de restos humanos en el municipio de Ixtaczoquitlán, la altura de Río Blanco en Veracruz, que pertenecieron a la joven Paulina Camargo Limón, desaparecida el 25 de agosto de 2015.
A finales de noviembre pasado una comisión de madres buscadores entre quienes estuvo Rocío Limón, madre de la víctima e integrante del colectivo Voz de los desaparecidos, así como su padre Rolando Camargo, integrante de la Comisión de Búsqueda estuvieron en una diligencia en el Forense de Xalapa, que ya había permitido encontrar restos de lo que pudieron ser de dos cuerpos de mujeres sepultadas de manera clandestina en un paraje entre Veracruz y Córdova con una característica que hace suponer, se trata de la joven que al momento de haber desaparecido, tenía cinco meses de embarazo: portaban brakets.
Los servicios periciales y forenses de la Fiscalía General del Estado comenzaron a hacer el trabajo de investigación a partir de muestras genéticas, cuyos resultados deberán estar en los próximos días y de confirmarse, se habrá resuelto una incógnita que adoleció de una respuesta cierta desde hace casi 11 años y que obligó al aparato de impartición de justicia poblanos a probar su eficacia ante un crimen con características inéditas.
Primero porque aún con todas las agravantes, el presunto feminicida y pareja de la joven Paulina Camargo, José María Sosa, recluido en el penal de San Miguel, debió ser absuelto del delito de feminicidio e imputado del de desaparición forzada por una máxima que en derecho dicta que, sin el cuerpo de la víctima, no hay delito que perseguir.
Si como se ha advertido, los resultados del análisis genético confirman que Paulina Camargo Limón fue victimada y llevada al paraje aquel, la Fiscalía General del Estado deberá plantearse reabrir la investigación ante un hecho irrefutable: la joven desaparecida, en efecto fue víctima de feminicidio con una agravante, la muerte de un niño en gestación en el vientre de la víctima.
Desde que la joven Camargo Limón abordó el taxi aquel en la zona de Plaza del Sol, en Jardines de San Manuel acompañada del joven Chema Sosa para nunca mas volver, surgieron múltiples versiones y especulaciones, algunas de las cuales llegaron a la revictimización con publicaciones como la del Diario Cambio que dirigía Arturo Rueda, por haber publicado que la víctima de feminicidio ejercía como dama de compañía en Monterrey, Nuevo León.
Esa versión fue desmentida en lo inmediato por la familia, que en medio del dolor debió resistir el trato convenenciero de ese tipo de periodismo carroñero, reprochado por la sociedad por haber difundido una versión que notoriamente era benéfica a la causa penal del indiciado en febrero de 2016.
El caso significó uno de los desafíos jurídicos mas importantes para el sistema de impartición de justicia, pero también para la sociedad en general y los medios de información ante las versiones que intencionalmente, abogados y familia del presunto feminicida sembraron en el imaginario.
De confirmarse, el hallazgo ofrecerá por fin paz a la familia de Paulina por ese difícil tramo en sus vidas y la certeza de que la vida, el destino o la fe termina por poner a cada quien en el sitio que corresponde, entre ellos al probable feminicida Chema que en el sistema carcelario debe vivir su propia tragedia luego de haber encontrado la forma de mover un cuerpo sin vida hasta aquella comunidad veracruzana.
@FerMaldonadoMX´
clh