Se llama Isabel Díaz Ayuso, una política madrileña de derecha y mujer conservadora de la política.
Llegó a México el pasado lunes implacable y sin miedo a la provocación. La presidenta de la Comunidad de Madrid uso su arma política más eficaz y vino dispuesta a usarla.
Tiene meses calentando el ambiente, identifica al gobierno de Claudia Sheinbaum con la dictadura cubana, y defiende el periodo de la Conquista, que enciende los ánimos de los dos países, cuyos gobiernos batallan por limar asperezas.
El lunes 4 de mayo, participó en un acto de homenaje a Hernán Cortés en la Ciudad de México. Al que asistió la alcaldesa de la delegación Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, y personalidades de la cultura, como el escritor Juan Miguel Zunzunegui o el exintegrante de Mecano Nacho Cano, quien abrió el evento con una actuación de su musical Malinche interpretada por un coro juvenil.
“El mestizaje es el mensaje de la esperanza y de la alegría. Ante los discursos del odio, que dividen, los que vemos la vida en torno a estas alianzas tenemos que buscar las maneras de poder hablar en libertad”, dijo Díaz Ayuso desde el Frontón México.
“Ojalá algún día, más pronto que tarde, haya muchos más eventos como este que se celebren en todos los rincones de España, de México, y que nunca deban ser cambiados de sitio. Que nunca la libertad pida perdón por ser libertad”, dijo en referencia a la suspensión de la ceremonia religiosa que estaba prevista en la Catedral y que iba a servir de antecedente al encuentro en el teatro.
El efecto de la provocación de Ayuso fue tomando forma, la Arquidiócesis anunció la cancelación de una misa y se desmarcó del homenaje al conquistador. “La Eucaristía no es un acto simbólico para exaltar personas o hechos históricos”, expresaron los responsables eclesiásticos.
La cancelación del rito, fue un acto de prudencia frente a las reacciones que estaba generando el evento. “El mestizaje es producto de la evangelización. Como viene de ahí, se nos hacía muy interesante celebrarlo en la catedral del Zócalo de México, una iglesia que mandó construir Cortés. Sin Cristo no habría cristianismo. Sin Cortés, no habría México, eso es así”, dijo Cano.
Cerró las intervenciones un extenso Zunzunegui, en quien Ayuso se ha apoyado en otras ocasiones para sostener la tesis de que España no debe pedir perdón por la Conquista, como exigió el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“Me encanta cuando dicen genocidio, ¿entonces para qué hicimos hospitales? Ah, es que la Iglesia vino a someternos. ¿Entonces por qué hicimos universidades?”, ha reivindicado: “Somos hijos del encuentro más grandioso de la humanidad”.
Después de siete años de diplomacia cultural entre los gobiernos de ambos países para dejar atrás los desencuentros por la Conquista, Ayuso volvió a la carga con el tema que causó el insólito congelamiento de las relaciones políticas. Pese a los intentos de meter el dedo en la herida, para la presidenta mexicana, que ha mencionado el acto de pasada y con ironía en su conferencia matutina, el rechazo de la derecha española a hacer concesiones solo agrega valor a los gestos de la Monarquía y del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El grupo parlamentario de Morena en la capital, se lanzó contra la madrileña, a la que acusa de “fascista” y de ser “la heredera de la Falange española”.
Crispado por el encuentro, uno de los referentes intelectuales del morenismo, Pedro Miguel, presentó una solicitud formal ante el Instituto de Bellas Artes para que se exhumen los restos de Hernán Cortés, actualmente en México, “y se entreguen a Díaz Ayuso o a cualquier instancia o persona del Estado español que manifieste interés en recibirlos”.
La inclusión de la extensa y excepcional gira de la presidenta madrileña, de 10 días, en su agenda institucional, también ha levantado críticas en España.
La oposición le ha recriminado que abandonara sus responsabilidades en la Comunidad durante tanto tiempo, sin poder someterse a las preguntas del Parlamento local y haciendo uso del dinero de los impuestos de los madrileños. El acto del lunes por la tarde, de marcado contenido político, es el único que hasta ahora no ha aparecido oficialmente en su agenda, aunque no está claro a cargo de quién corren los gastos.
México, importante por su peso geográfico y económico, se está configurando como un escenario clave para las alianzas políticas internacionales.
Sheinbaum está elevando su perfil exterior y hace unas semanas acudió a un foro para buscar una alianza progresista alternativa al intervencionismo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el que la tensión ha llegado a su punto extremo.
“México es un país jugoso para renunciar a hincarle el diente” y la derecha que gravita en torno al trumpismo está haciendo lo propio. El golpeteo para romper el dique mexicano contra la ultraderecha es constante, y la visita de Ayuso, embajadora del líder ultra en España, lo confirma.
Esta vez, la presidenta madrileña ha evitado hacer ninguna mención explícita a Sheinbaum o a los “narcoestados” en los que gobierna su partido, un apelativo que ha tomado prestado de la oposición interna a la mexicana. La polémica, en cualquier caso, no ha sido menor, y solo han pasado unas horas desde su llegada. Restan varios días, una eternidad en la política.
De las anécdotas que se cuentan
Durante la conmemoración del 5 de mayo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum lanzó fuertes críticas a la oposición y a quienes promueven la intervención extranjera en asuntos nacionales.
Afirmó que la soberanía nacional no es negociable y debe defenderse ante presiones externas.
Advirtió que quienes defienden intereses extranjeros o reivindican a figuras como Hernán Cortés están "destinados a la derrota". La mandataria respondió a críticas de la presidenta de Madrid, argumentando que reivindicar las acciones de la conquista es inaceptable.
Instó a la unidad interna del país ante el "embate exterior" y destacó la firmeza de su gobierno.
Todo, ante el hemiciclo a Ignacio Zaragoza.
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