El presidente de Estados Unidos, Donald Trump ordenó el 13 de abril un bloqueo naval a todos los buques que entren o salgan de puertos iraníes a través del estrecho de Ormuz. La medida llegó tras el colapso de las negociaciones en Islamabad, donde Irán rechazó los términos presentados por el vicepresidente J. D. Vance.[1] La lectura inmediata es clara: Washington busca asfixiar económicamente a Teherán para obligarlo a ceder en el terreno nuclear. Pero la historia de la región de Ormuz enseña que afectar esta zona del mapa no solo presiona a un adversario, sino que puede sacudir los cimientos de la economía global. Para entender por qué esta decisión importa más allá de Medio Oriente, conviene empezar por explicar la importancia de esta ruta.[2]
Ormuz es un canal de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, situado entre Irán y Omán. Por ahí transitan, en condiciones normales, alrededor de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, lo que equivale a una quinta parte del consumo mundial de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía. Solo Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos poseen oleoductos capaces de esquivar parcialmente el estrecho, pero su capacidad combinada apenas cubre entre 3.5 y 5.5 millones de barriles diarios (menos de un cuarto del flujo por mar). El resto, más de 14 millones de barriles, está cautivo de esas aguas.[3]

Y el petróleo es solo el capítulo más visible. Qatar exporta por Ormuz cerca del 20 por ciento del gas natural licuado que consume el mundo, sin ninguna ruta alternativa terrestre o por ducto. Por el mismo corredor fluye el 46% de la urea que alimenta los campos de cereales en India, Brasil y Australia, el 33% del metanol global, más de la tercera parte del helio del planeta (sin el cual no funcionan las máquinas de resonancia magnética ni las líneas de fabricación de semiconductores) y cerca del 9% del aluminio primario mundial.[4] Además, 17 cables submarinos de fibra óptica transportan aproximadamente el 30% del tráfico de internet intercontinental por esas aguas.[5] Dicho en términos sencillos: Ormuz no es solo una ruta petrolera, es una arteria de la que dependen la energía, la agricultura, la salud, la tecnología y las comunicaciones financieras del planeta.
Por eso la decisión del presidente Trump debe leerse como un movimiento significativo. Antes del bloqueo estadounidense, Irán ya controlaba de facto el tránsito, diversos reportes describían un esquema selectivo y cobros informales para ciertos buques, permitiendo la circulación a sus aliados y compradores, particularmente China, que importa 1.38 millones de barriles diarios de crudo iraní, entre el 80 y el 90% de las exportaciones de Irán.[6] La orden de Trump busca invertir esa lógica. El principio, como lo formuló Richard Haass, expresidente del Council on Foreign Relations y uno de los primeros en proponer esta estrategia, es que, “si Irán impide que otros exporten petróleo, Irán tampoco debería poder hacerlo.”[7]
Aquí conviene detenerse, porque las perspectivas de los expertos sobre las consecuencias de este movimiento divergen de manera significativa. La división no es trivial: una lectura privilegia la dimensión estratégica y militar, la otra pone el acento en el impacto económico global. Ambas tienen fundamento.

Desde la perspectiva estratégica, el bloqueo puede funcionar como palanca de negociación. La lógica es directa: el petróleo representa más del 50% de las exportaciones iraníes y prácticamente la totalidad de los ingresos del gobierno. Cortar ese flujo, en teoría, dispara una espiral de devaluación e hiperinflación que deja al régimen sin capacidad de financiar la guerra ni de sostener sus importaciones básicas. Robin Brooks, de la Brookings Institution, lo expresa sin matices: “No tengo duda de que esto llevará a los líderes religiosos a la mesa de negociación de buena fe.” Los datos de la firma Vortexa refuerzan esa tesis: según su analista Ernest Censier, dado el nivel actual de almacenamiento de crudo, Teherán podría verse forzado a recortar producción en un plazo de diez a veinte días si el bloqueo es efectivo. El aspecto militar es viable, según el contraalmirante retirado Mark Montgomery: Estados Unidos puede abordar y confiscar buques con relativa facilidad, y ya incautó diez petroleros vinculados a Venezuela entre diciembre y febrero. “No tienes que atrapar cada barco,” señala Montgomery. “Solo los suficientes para enviar el mensaje.”[8]
El bloqueo no solo corta las exportaciones: también estrangula las importaciones. Irán depende del mar para insumos críticos de su cadena alimentaria. Esfandyar Batmanghelidj, director del Bourse & Bazaar Foundation, señala que la vulnerabilidad más aguda no está en el petróleo sino en la soya: casi toda la alimentación animal y el aceite vegetal del país dependen de insumos importados, y los precios de los alimentos ya eran 110% más altos en marzo que un año antes. Una interrupción sostenida dispararía aún más la inflación alimentaria interna, presionando al régimen desde abajo.[9]
Desde esta óptica, el bloqueo evita el uso directo de fuerza militar sobre infraestructura petrolera que Irán necesitará para exportar una vez que negocie, y establece una base para atraer apoyo internacional: si el paso no es libre para todos, no es libre para nadie. Richard Haass propone incluso complementar el bloqueo con una estrategia diplomática que involucre a China, India, Pakistán y Turquía, los principales clientes de Irán, para presionar colectivamente a Teherán.[10] El analista Amit Segal añade que Trump tiene margen para esta jugada precisamente porque el alto al fuego calmó parcialmente los mercados, permitiéndole subir la presión sin detonar un pánico inmediato.[11]

La lectura económica, sin embargo, cuenta una historia considerablemente más compleja. Y no es especulativa: los datos ya la están confirmando.
Los futuros del Brent, el precio que aparece en los titulares, cotizan alrededor de 104 dólares por barril. Pero el mercado físico, el precio real al que las refinerías compran cargamentos, oscila entre 131 y 154 dólares según evaluaciones de S&P Global Platts. Esa brecha de 37 a 50 dólares por barril no es una anomalía técnica: es el costo de la inasegurabilidad. Las principales aseguradoras marítimas del mundo retiraron la cobertura de riesgos bélicos en la zona semanas antes de que Estados Unidos impusiera el bloqueo. La prima por viaje de un supertanquero pasó de representar el 0.25% del valor del casco a entre 1 y 3%, lo que añade entre 500,000 y 2 millones de dólares por travesía. El Gobierno de Estados Unidos tuvo que activar la Corporación de Financiamiento para el Desarrollo como aseguradora de último recurso, ofreciendo hasta 20,000 millones de dólares en capacidad rotativa.[12] Dicho de otra forma: el contribuyente estadounidense ahora respalda los seguros que Lloyd’s no está dispuesto a emitir.
Esos costos ya están dentro de la cadena de suministro. El diésel en Estados Unidos cotiza a 5.64 dólares por galón, el componente energético del índice de precios al consumidor de marzo subió 10.9% en un solo mes, y Goldman Sachs proyecta un alza de 0.8 puntos porcentuales en la inflación estadounidense. Pero los modelos de Goldman usan precios de futuros, no físicos. La inflación que los modelos pronostican ya fue superada por la que el mercado real está generando. Algunas empresas, según reporta David E. Sanger en el New York Times, ya planifican escenarios con el barril a 175 dólares. Mohammad Bagher Ghalibaf, negociador jefe iraní, lo expresó con claridad tras el fracaso de la ronda de negociaciones en Islamabad: “Pronto sentirán nostalgia por la gasolina a 4 o 5 dólares.”[13]

Aquí entra un elemento que complica el cálculo estratégico. El mismo 13 de abril, el ministro de Defensa de China, el almirante Dong Jun, declaró que los buques chinos continuarían transitando el estrecho de Ormuz. “Tenemos acuerdos comerciales y energéticos con Irán que respetaremos y honraremos”, afirmó, y añadió que “Irán controla el estrecho de Ormuz y está abierto para nosotros”, dejando claro que Pekín no aceptaría interferencias externas en sus operaciones.[14] De hecho, al día siguiente ya se registró el paso sin incidentes del tanquero chino sancionado Rich Starry, junto con otros buques iraníes según datos de tracking marítimo.[15] Si los petroleros con bandera china siguen pasando con códigos de la Guardia Revolucionaria mientras el resto da media vuelta, el bloqueo no habrá aislado a Irán del único comprador que sostiene su economía: habrá aislado a todos los demás.
Hay además un dato incómodo para la tesis de que la presión económica doblegará al régimen. Irán ya sobrevivió algo similar: en 2020, durante la campaña de “máxima presión,” sus exportaciones cayeron a 400,000 barriles diarios y el régimen no cedió. El propio Batmanghelidj calcula que Teherán puede resistir al menos seis meses vendiendo los aproximadamente 100 millones de barriles que tiene en almacenamiento flotante, imprimiendo moneda y obteniendo crédito informal. Kevin Rowlands, exdirector del think tank de la Marina Real Británica y editor del RUSI Journal, resume el escepticismo con una frase que condensa el problema temporal: “Un bloqueo es de largo plazo o no es nada. No se bloquea por una semana.”[16]
El Dr. Mauricio Meschoulam, analista de conflictos internacionales, ofrece quizá el marco más preciso para entender la tensión entre ambas lecturas. En una guerra asimétrica, señala, la meta del actor más fuerte es doblegar al adversario. La meta del más débil es sobrevivir. Y lo que está en juego para el régimen iraní es exactamente eso: su supervivencia, lo que lo lleva a elevar los costos para todas las partes. Irán puede responder atacando infraestructura energética en el Golfo, extendiendo bloqueos al mar Rojo con apoyo de los hutíes o simplemente esperando a que el dolor económico en Estados Unidos obligue a Trump a ceder. Al final, concluye Meschoulam, ya no se trata solo del daño que se le pueda infligir a Irán, sino de hasta qué punto ese daño modifica las decisiones de un régimen cuando lo que está en juego es su propia existencia.[17]

El desenlace dependerá, en buena medida, de qué parte puede resistir más, pero las consecuencias ya son visibles para todos incluido nuestro país. Desde México, la posición es clara y consistente con nuestra tradición diplomática. La Doctrina Estrada nos lleva a no pronunciarnos sobre la legitimidad interna de los gobiernos involucrados, pero sí a insistir en que los conflictos deben resolverse por la vía del diálogo y la participación de las instituciones internacionales. México hace un llamado a la paz, y no es en sentido abstracto: el conflicto ya impacta los precios globales de energía de los que depende buena parte de nuestra política fiscal, desde los ingresos petroleros de Pemex hasta el costo de los combustibles que subsidia el gobierno. Como he abordado en artículos anteriores, el gobierno sigue de cerca los acontecimientos y trabaja en medidas para amortiguar el choque externo. Para México, la estabilidad en esa región es a la vez un imperativo humanitario y una necesidad económica concreta. Por eso la paz no es solo deseable, es urgente.
Referencias
[1] The Economist, “Donald Trump’s blockade of Hormuz is a dangerous gamble”, The Economist, el 13 de abril de 2026, https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2026/04/13/donald-trumps-blockade-of-hormuz-is-a-dangerous-gamble.
[2] David E. Sanger, “Iran Blockade Sets Up a Test of Which Side Can Endure More Pain”, The New York Times, el 13 de abril de 2026, https://www.nytimes.com/2026/04/13/us/politics/iran-war-strait-of-hormuz-blockade-economy.html.
[3] Britannica, Strait of Hormuz | Map, Importance, Conflict and Closure, Control, Oil, & Facts, el 14 de abril de 2026, https://www.britannica.com/place/Strait-of-Hormuz; International Energy Agency, “Strait of Hormuz – About”, IEA, febrero de 2026, https://www.iea.org/about/oil-security-and-emergency-response/strait-of-hormuz.
[4] Allianz Trade Corporate, “Not All Emerging Markets Are Equal: Hormuz, Triple Deficits, and the New Energy Risk Premium”, Allianz Trade Corporate, el 17 de marzo de 2026, https://www.allianz-trade.com/en_global/news-insights/economic-insights/middle-east-energy-price-premium-emerging-markets.html.
[5] Nadine Hawkins, “Iran-US War Puts Subsea Cable Network on a Knife-Edge”, Capacity, el 5 de marzo de 2026, https://capacityglobal.com/news/iran-us-war-subsea-cables-threat/.
[6] The Economist, “Donald Trump’s blockade of Hormuz is a dangerous gamble”; Shanaka Anslem Perera [@shanaka86], “There are three blockades on the Strait of Hormuz.”, Post, X antes Twitter, el 13 de abril de 2026, https://x.com/shanaka86/status/2043686530586444108.
[7] Richard Hass, The Strait of Hormuz: It Must Be Open for All or Closed to All, el 18 de marzo de 2026, https://richardhaass.substack.com/p/the-strait-of-hormuz-it-must-be-open.
[8] The Economist, “Donald Trump’s blockade of Hormuz is a dangerous gamble”.
[9] Reuters, “What Does a US Naval Blockade of Iran Mean for Oil Flows?”, Middle East, Reuters, el 13 de abril de 2026, https://www.reuters.com/world/middle-east/what-does-us-naval-blockade-iran-mean-oil-flows-2026-04-13/; Wyatte Grantham-Philips et al., “How a US Blockade near the Strait of Hormuz Could Work and the Impact Ahead for the Global Economy”, Business, AP News, el 13 de abril de 2026, https://apnews.com/article/iran-war-strait-of-hormuz-blockade-trump-bf6a057faebfc11eb0c76510a4fc20b1.
[10] Hass, The Strait of Hormuz: It Must Be Open for All or Closed to All.
[11] Amit Segal, “Blockade: A Negotiation Tactic”, el 31 de marzo de 2026, https://newsletter.amitsegal.net/p/its-noon-in-israel-blockade-a-negotiation?publication_id=4733095&utm_campaign=email-post-title&r=2yu5ub&utm_medium=email.
[12] Shanaka Anslem Perera [@shanaka86], “There are two oil markets.”, Post, X antes Twitter, el 13 de abril de 2026, https://x.com/shanaka86/status/2043666599144755500; Allianz Trade Corporate, “Not All Emerging Markets Are Equal”; Sanger, “Iran Blockade Sets Up a Test of Which Side Can Endure More Pain”.
[13] Ibid
[14] Peter Barabas y Aadel Haleem, “Ormuz entra en un tenso compás de espera ante el bloqueo de EE.UU.”, News_news, euronews, el 14 de abril de 2026, https://es.euronews.com/2026/04/14/ormuz-entra-en-un-tenso-compas-de-espera-ante-el-bloqueo-de-estados-unidos.
[15] Florence Tan et al., “Strait of Hormuz Traffic Barely Affected on First Day of US Blockade, Data Shows”, Energy, Reuters, el 14 de abril de 2026, https://www.reuters.com/business/energy/us-sanctioned-chinese-tanker-passes-strait-hormuz-despite-us-blockade-data-shows-2026-04-14/.
[16] Grantham-Philips et al., “How a US Blockade near the Strait of Hormuz Could Work and the Impact Ahead for the Global Economy”; The Economist, “Donald Trump’s blockade of Hormuz is a dangerous gamble”; Reuters, “What Does a US Naval Blockade of Iran Mean for Oil Flows?”
[17] Mauricio Meschoulam [@maurimm], “Actualización sobre Medio Oriente”, Post, X antes, el 13 de abril de 2026, https://x.com/maurimm/status/2043719771707830438.
clh