Pese al grave panorama de inseguridad y violencia que se vive en Puebla, así como en el resto del país, el Poder Judicial del estado se encuentra sumido en la inmovilidad, pues por un lado el presidente del Consejo de la Judicatura, José Eduardo Sánchez Hernández, se ha convertido en una figura “decorativa” que no acciona ningún cambio o investigación sobre presuntos actos de corrupción en los juzgados; por otro lado, avanza un fuerte deterioro del aparato de impartición de justicia en detrimento de las victimas del delito.