El comediante Conan O’Brien, anfitrión de la 98 edición de los Premios Oscar, arrancó la ceremonia con varias bromas sobre el contexto que rodea a la gala, incluida la reciente polémica protagonizada por el actor Timothée Chalamet.
Durante su discurso inicial, O’Brien hizo referencia a las declaraciones del actor, quien días antes cuestionó la relevancia actual de disciplinas artísticas como el ballet y la ópera, lo que generó diversas reacciones en el ámbito cultural.