Disney anunció una reconfiguración profunda de su estructura directiva que marca el inicio de una nueva etapa en la que la inteligencia artificial (IA) tendrá un papel central en sus producciones cinematográficas . El movimiento redefine el liderazgo del estudio y apunta a una transformación tecnológica que impactará directamente en la forma en que la compañía concibe y produce entretenimiento.
El reajuste en la cúpula quedó sellado con el nombramiento de Josh D'Amaro como nuevo director general de The Walt Disney Company y el ascenso de Dana Walden como presidenta y directora creativa general , una decisión aprobada por unanimidad por el consejo directivo . D'Amaro, hasta ahora responsable de los parques temáticos , asumirá el liderazgo integral de la empresa tras un proceso de selección que incluyó la revisión de más de cien perfiles externos y la evaluación final de cuatro candidatos internos, donde pesó su conocimiento transversal del negocio.
Por su parte, Dana Walden concentrará bajo su supervisión todas las decisiones creativas vinculadas con cine , televisión y streaming , con el objetivo de garantizar la coherencia entre las distintas divisiones y evitar que las áreas de contenido operen como compartimentos aislados. La reestructura contempla también una transición ordenada para Bob Iger , quien dejará formalmente el cargo en la próxima asamblea anual de accionistas y continuará como asesor senior y miembro del consejo durante el resto del año.
Dentro de este nuevo esquema, Disney reconoce que la IA dejó de ser un tema marginal para convertirse en uno de los ejes estratégicos de su futuro inmediato, especialmente en el terreno cinematográfico . La compañía plantea que la intención no es sustituir los procesos creativos humanos, sino explorar cómo la inteligencia artificial puede integrarse en distintas etapas de la producción , en la generación de contenidos complementarios y en la optimización de flujos de trabajo, sin romper el vínculo emocional y humano que caracteriza sus historias.
Uno de los pasos más relevantes en esta ruta es el acuerdo entre Disney y OpenAI , que sienta un precedente en la relación entre grandes estudios de Hollywood y desarrolladores de IA generativa . El convenio prevé que Disney destine mil millones de dólares como inversión en OpenAI y contempla el uso de herramientas generativas para crear contenidos de formato corto inspirados en personajes del catálogo del estudio. Plataformas como Sora podrán generar videos breves para redes sociales a partir de indicaciones de los usuarios, bajo un esquema de licencias controladas , y parte de ese material seleccionado podría integrarse al catálogo de Disney+ .
El acuerdo también incluye la incorporación de ChatGPT en los flujos de trabajo corporativos de la compañía, acompañada de una inversión significativa y la posibilidad de ampliar su participación a futuro. Como medida de protección, no se permitirá el uso de la apariencia ni de la voz de actores reales, y se mantendrán controles estrictos para evitar la generación de contenido ilegal o dañino. Tanto Disney como OpenAI han reiterado su compromiso con un uso responsable de la tecnología en esta etapa de transformación.
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Foto : Especial
Djs