En el sector salud mexicano existe un ecosistema criminal que importa, fabrica y distribuye medicinas falsas y que, de acuerdo con las denuncias y alertas presentadas por las autoridades, ha multiplicado por cinco desde 2018 en paralelo a los problemas de desabasto que empeoraron durante el sexenio pasado
El periodista David Marcial Pérez publicó en El País este miércoles que las medicinas falsas, son otro negocio para el crimen organizado. “En Estados Unidos es peligrosamente habitual comprar analgésicos o ansiolíticos en el mercado negro. Algo para aliviar el dolor que en muchos casos termina por llevarse la vida entera”, señaló.
Los narcotraficantes cortan los medicamentos con el opioide como una fórmula de captación de clientes: para que lo necesiten más. Pero la frontera de la dosis letal es tan mínima que acaba convirtiéndose en una ruleta rusa.
“El negocio en México está más centrado en los medicamentos oncológicos y suelen tener tres variantes: la piratería clásica, el contrabando de productos fabricados en otro lugar con pocas normas sanitarias; la adulteración, un producto original, pero que ya ha caducado, o está a punto, y le cambian en la caja la fecha de caducidad y lo venden en el mercado; y la falsificación completa, tanto de los envases como de los medicamentos en sí”, añadió.
El ejemplo más evidente es el de Keytruda, el fármaco en el que se centra la investigación global La medicina del millón, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, en la que ha participado el diario español El País.
El reportaje confirma cómo los medicamentos falsos llegan incluso a insertarse en el suministro legal del sistema sanitario. Además de la existencia de un mercado negro en capitales como Guadalajara y Ciudad de México.
“Mi compañero Carlos Carabaña estuvo reporteando en el barrio de El Santuario, en la capital de Jalisco. El lugar es el epicentro del comercio ilegal de medicamentos robados, falsificados y adulterados.
“Ha sido definido por la Oficina de la Presidencia de Estados Unidos como un gran mercado ilegal de medicinas a cielo abierto sin que las autoridades aparentemente hagan nada. En vez de boticarios de bata blanca, se ven a hombres jóvenes de entre 15 y 30 años con gorra y cangurera”.
El reportero fue a preguntar por el famoso Keytruda al empleado de una de las tiendas, un tipo corpulento con un par de lágrimas tatuadas al costado del ojo derecho. Le dijo que tenía la medicina disponible por unos 30 mil pesos mexicanos.
El pequeño frasco básico de Keytruda en una farmacia establecida se vende al público por unos 100 mil pesos. El ahorro es considerable, más todavía para pacientes graves desesperados por una solución. Pero no hay seguridad sobre su calidad. “En ocasiones, la adulteración es con agua y cal”, señala el periodista.
El verano pasado, un operativo de la Fiscalía especializada en delincuencia organizada y la Secretaría de Marina detuvo a Josué N, alias Tacho, en un barrio de Guadalajara. Al supuesto líder de una célula criminal se le decomisaron varias armas de fuego, drogas y 12 mil 500 dosis de medicamentos falsificados, principalmente Keytruda.
En una foto del operativo se ven decenas de envases de este medicamento. Las autoridades dieron con el criminal tras la denuncia de varios pacientes con cáncer que presentaron reacciones adversas al ser tratados con estos oncológicos falsificados.
Sobre la pericia técnica necesaria para fabricar medicamentos falsos, los asesores consultados le restan complejidad: basta con tener una pequeña máquina en un garaje y usar una solución salina para los líquidos y cal para las pastillas o similares, algo así como los laboratorios que se han encontrado en colonias y unidades habitaciones de la ciudad de Puebla.
De las anécdotas que se cuentan
Los cárteles del narcotráfico en México encontraron un nuevo y sofisticado modo de traficar drogas, principalmente metanfetamina y fentanilo, hacia Estados Unidos, a través del camuflaje de estas sustancias disfrazadas de medicamentos legítimos.
El 15 de julio de 2025, la Fiscal General de Estados Unidos, Pamela Bondi, junto con el administrador interino de la DEA, Robert Murphy, revelaron detalles sobre el preocupante modus operandi empleado por los cárteles mexicanos para traficar drogas a su país.
Este nuevo método consiste en transformar la metanfetamina en pastillas que se parecen a fármacos como el Adderall, y distribuirlas especialmente con jóvenes universitarios.
“Una pastilla de metanfetamina puede no matarte al instante, pero puede volverte tan adicto que puede destruirte... Esta es una pastilla real de Adderall; y ésta es una falsa. No puedes notar la diferencia”, explicó.
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