Septiembre rompió récords de lluvia en la capital del país, dejando en evidencia lo vulnerable que sigue siendo la ciudad frente a fenómenos meteorológicos intensos. De acuerdo con datos oficiales, se registraron 246 milímetros de lluvia en ese mes, casi el doble del promedio histórico de 135 mm. El 27 de septiembre fue el día más crítico, con una acumulación de más de 31 millones de metros cúbicos de agua, una cifra inédita en los últimos 34 años.
Las zonas más afectadas fueron, una vez más, las alcaldías de Iztapalapa y Tláhuac, donde varias colonias quedaron bajo el agua. Vecinos de Ejército de Oriente, La Colmena, Santa María Aztahuacán, así como de La Conchita y Nopalera, reportaron inundaciones que dañaron viviendas, afectaron el transporte público y colapsaron vialidades.
En respuesta, las autoridades capitalinas desplegaron un operativo de emergencia con más de 4,500 trabajadores del gobierno para intentar controlar la situación. Según el reporte oficial, se logró desalojar la mayoría del agua en menos de 24 horas y siguen los trabajos de limpieza y apoyo a la población.
Se habilitó un fondo emergente de 100 millones de pesos para apoyar a las familias afectadas, el cual contempla la entrega de despensas, artículos de limpieza y algunos electrodomésticos básicos. Sin embargo, algunos vecinos han denunciado que la ayuda ha sido lenta y no ha llegado de forma equitativa a todas las zonas afectadas.
Ante la magnitud del problema, el gobierno capitalino anunció que se llevarán a cabo obras en puntos críticos como La Concordia y La Colmena para reforzar el sistema de drenaje, que en muchos sectores sigue siendo insuficiente. También se contempla implementar sistemas de alerta temprana para anticiparse a lluvias intensas y reforzar la coordinación con cuerpos de emergencia como Protección Civil y Bomberos.
Especialistas en clima advierten que este tipo de fenómenos podrían volverse más frecuentes e intensos debido al cambio climático. El crecimiento desordenado de la ciudad, la falta de mantenimiento en la infraestructura hidráulica y la acumulación de basura en las calles son factores que agravan las consecuencias de las lluvias torrenciales.
Las autoridades también han hecho un llamado a la ciudadanía para no tirar basura en la vía pública ni obstruir coladeras, ya que esto provoca taponamientos que derivan en inundaciones. Sin embargo, vecinos consultados afirman que hace falta más que llamados: se necesita inversión sostenida y obras que realmente respondan a la realidad de las alcaldías más vulnerables.
Foto ilustrativa
xmh