Sin murciélagos no hay tequila: la alianza natural que sostiene una tradición mexicana

Por diegoantonio , 2 Noviembre 2025
Sumario
Miles de murciélagos polinizan las flores del agave, planta esencial para producir tequila. Su caída amenaza tanto a la biodiversidad como a una de las bebidas más emblemáticas de México.
Cuerpo de la Nota

Ciudad de México.- En los áridos parajes del desierto de Chihuahua y en otras zonas del centro de México, millas de murciélagos nectarívoros —principalmente hembras preñadas— emprenden cada primavera un largo viaje migratorio para alimentarse de las flores del agave , planta fundamental en la producción del tequila tradicional .

El agave florece solo una vez en su vida y, para sobrevivir, depende de estos mamíferos voladores que recolectan néctar y transportan el polen , asegurando así la reproducción de la planta. Pero la disminución de las poblaciones de agave silvestre —42 de 168 especies estudiadas se encuentran amenazadas— ha reducido el alimento disponible para los murciélagos y, por ende, afecta también la polinización de los agaves.

Para romper este círculo peligroso, conservacionistas en colaboración con comunidades locales han lanzado la Iniciativa de Restauración del Agave , al amparo de la organización Bat Conservation International (BCI) y la colaboración académica del Proyecto Amigo de los Murciélagos de la UNAM . Más de 180 000 plantas de agave han sido sembradas, y alrededor de 150 000 más crecen en viveros en México y Estados Unidos.

El biólogo Marco Antonio Reyes Guerra explica que la pérdida de hábitat, la perturbación de cuevas y la deforestación del bosque seco son amenazas clave para los murciélagos. “Si pierden su refugio, abandonarán sus rutas migratorias”, advierte. Aunado a eso, los agaves enfrentan presión por su aprovechamiento agrícola y la pérdida de diversidad genética —al eliminarse su floración para optimizar cosechas— lo que los vuelve más vulnerables al cambio climático y enfermedades.

Sin los murciélagos, ni el tequila ni el mezcal existirían ”, afirma Reyes Guerra. El método tradicional de dejar que al menos un 5 % de las plantas florezca ha permitido la producción de millas de botellas de tequila y mezcal denominadas “respetuoso con los murciélagos”, generando conciencia sobre la interdependencia entre la bebida, la planta y el mamífero.

El trabajo comunitario es clave. En México, el 53% de las tierras son de propiedad colectiva, lo que hace imprescindible la participación de las poblaciones locales. “La gente debía entender que los murciélagos no son vampiros, sino aliados del ecosistema”, explica la bióloga Ana Ibarra . Gracias a los programas de educación ambiental, muchas comunidades ya protegen activamente sus cuevas.

Aunque la recuperación total requerirá años —el agave necesita tiempo para madurar y florecer— ya se registran mejoras: se observan más crías de murciélagos y vegetación más densa en las áreas intervenidas. Sin embargo, los expertos advierten que no basta solo plantar agaves; es necesario restaurar diversos elementos del ecosistema.

La historia resuena con un mensaje claro: el tequila es símbolo cultural de México, pero detrás de él vuelan los murciélagos que pocas veces vemos y aún menos valoramos. Protegerlos equivale a proteger también la tradición, la agricultura y la biodiversidad.

 
Galería de Imagenes
Imagen
IA
Contador
184
Publicar en
Sección
valoracion
0