Chicago, Estados Unidos. — James D. Watson, científico estadounidense reconocido por haber descifrado junto a Francis Crick la estructura de doble hélice del ADN , falleció a los 97 años en un centro de cuidados paliativos, según confirmó su familia. Su descubrimiento, realizado en 1953, revolucionó la medicina, la genética forense, la genealogía y provocó profundas reflexiones éticas en torno a la manipulación genética.
Watson compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962 con Francis Crick y Maurice Wilkins por haber revelado la arquitectura helicoidal del ácido desoxirribonucleico, molécula que contiene la información hereditaria. Tenía apenas 24 años cuando participó en uno de los descubrimientos más trascendentales del siglo XX. Aquella revelación explicó cómo se almacena y replica la información genética, e inspiró desde tratamientos médicos innovadores hasta la creación de perfiles genéticos para la identificación humana.
A lo largo de su carrera, Watson escribió libros influyentes, lideró el proyecto del genoma humano y dirigió el prestigioso laboratorio Cold Spring Harbor en Nueva York. Sin embargo, su figura también quedó marcada por controversias . A partir de 2007, declaraciones suyas sobre diferencias raciales en la inteligencia generaron indignación internacional y lo llevaron a ser suspendido de su cargo. Pese a disculpas iniciales, mantuvo su postura años más tarde, lo que llevó a su institución a retirarle honores académicos.
Su trayectoria científica, en cambio, dejó un legado monumental. Watson fue uno de los primeros en recibir la secuenciación completa de su propio genoma y defendió, incluso en momentos polémicos, la importancia de divulgar los hallazgos genéticos aunque fuesen incómodos. Su motivación para entender el ADN tenía también un trasfondo personal: su hijo fue diagnosticado con esquizofrenia, lo que lo impulsó a apoyar la investigación genética.
Watson ingresó a la Universidad de Chicago a los 15 años y se doctoró a los 23. Fue en Cambridge , en 1951, donde conoció a Crick. Ambos, descritos como jóvenes brillantes, impacientes y ambiciosos, trabajaron con modelos físicos y datos de rayos X obtenidos por Rosalind Franklin , cuya contribución fue posteriormente reivindicada por la comunidad científica. El modelo de la doble hélice surgió una mañana de 1953, cuando Watson comprendió cómo se emparejaban las bases del ADN: “Es precioso”, dijo entonces.
Aunque Watson nunca replicó un hallazgo de tal magnitud, dejó una huella en la educación científica, impulsando el estudio del cáncer y fundando programas en biología molecular en instituciones como Harvard. También dirigió el inicio del Proyecto Genoma Humano , hito que permitió mapear la mayoría de los genes humanos.
Más allá de su genio científico, sus declaraciones públicas desatan profundas críticas. Comentarios sobre raza, sexualidad y genética provocaron distanciamiento de la comunidad académica. A pesar de ello, su papel en la ciencia del siglo XX es indiscutible. En una ocasión, cuando le preguntaron si deseaba que algún edificio llevara su nombre, respondió: “No necesito un edificio con mi nombre. Yo tengo la doble hélice”.
James Watson nació el 6 de abril de 1928 en Chicago. Desde pequeño, mostró interés por la ciencia y la lectura. Su interés por la genética surgió a los 17 años, cuando descubrió que los genes eran la clave de la vida. Esa curiosidad lo llevó a obsesionarse con descifrar su estructura. Y lo logré.
Crick y Wilkins, sus compañeros de Nobel, fallecieron en 2004. Con la muerte de Watson, se cierra un capítulo decisivo en la historia de la biología moderna.
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Foto: Especial
Djs