El declive del PRI poblano

Por claudia , 13 Enero 2026

La renuncia de la diputada Delfina Pozos Vergara a su militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para incorporarse a Movimiento Ciudadano (MC) se daba hasta ayer como un hecho y es un ejemplo de la crisis profunda que vive el priismo en la entidad.

La semana pasada empezó a trascender la versión, la legisladora ha guardado silencio, que ha generado especulación en el Congreso local y en las filas del PRI, donde el tema se analiza como señal de una grave fractura interna. Con su ausencia, el tricolor dejaría de tener representación en la Cámara de Diputados estatal.

Ayer, en conferencia de prensa, la próxima presidenta estatal del tricolor, Xitlalic Ceja, confió en que no se irá Pozos y propuso el rescate de figuras femeninas que estaban hechas a un lado para sumarse al trabajo partidista. Entre ellas a Lucero Saldaña, Rocío García Olmedo y Blanca Alcalá.

A finales de diciembre, la diputada Pozos Vergara rechazó públicamente separarse del PRI, pese a haber sido marginada por la dirigencia nacional cuando intentó competir por la presidencia del partido en Puebla.

Desde la cúpula se impuso a la diputada federal Xitlalic Ceja, quien irá acompañada por Lorenzo Rivera como secretario general. Este hecho marcó el quiebre en la relación entre la diputada y la dirigencia priista.

La renuncia de Pozos Vergara representaría un golpe político para el PRI en Puebla, al mostrar la profunda crisis que atraviesa el partido a nivel estatal.

La deserción en el PRI poblano es muy grave, evidenciada por una pérdida masiva de militantes, incluyendo perfiles como el senador Néstor Camarillo y alcaldes, hacia MC, debilitando su estructura y poder de negociación.

Su futuro es sombrío, con pronósticos de más caídas y la posibilidad de convertirse en un partido satélite, aunque la dirigencia intenta minimizar el impacto, la tendencia general es de declive constante y crisis de imagen por corrupción, reforzada por el surgimiento de Morena, partido al que han desertado los priistas, entre ellos dirigentes e importantes figuras políticas.

Cientos de militantes han renunciado, y se reporta una pérdida del 93% de su padrón en siete años, incluyendo alcaldes y líderes juveniles, como la salida de Camarillo, exlíder estatal, hacia MC.

La fuga de figuras clave afecta su capacidad de operación, negociación y representación, dejándolo con menos fuerza en el Senado y en la estructura local. La percepción de corrupción y desencanto ciudadano, asociada a exgobernadores condenados, refuerza su declive.

El futuro inmediato implica una lucha por mantenerse frente a la hegemonía de Morena y la recomposición de fuerzas locales, enfrentando una crisis de credibilidad y estructura.

La deserción es un síntoma de una caída profunda en el PRI poblano, que enfrenta un futuro incierto con un declive significativo de su poder y base, aunque la dirigencia busca mostrar resistencia y renovación.

Por ahora, los pronósticos sobre el futuro del PRI son negativos. Exlíderes estatales como Néstor Camarillo pronostican una caída aún mayor en las elecciones de 2027.

El priismo podría convertirse en un partido más pequeño, dependiente de alianzas, o satélite de fuerzas mayores como Morena o MC, que absorben a sus cuadros. La dirigencia actual niega la gravedad, atribuye las renuncias a maniobras de MC y defiende que su base de convicción es fuerte, buscando revertir la tendencia, lo que es más discurso que hechos.

El mayor desafío en su futuro inmediato implica una lucha por mantenerse vigente frente a la hegemonía de Morena y la recomposición de fuerzas en Puebla, enfrentando su falta de credibilidad y estructura.

Hasta el 11 de enero de 2026, la tendencia indica que es altamente probable que el PRI poblano continúe perdiendo militantes antes de los comicios de 2027. Esta proyección se sustenta en los factores críticos actuales:

Para empezar la ruptura definitiva con Acción Nacional. A inicios de enero de 2026, el PAN en Puebla confirmó un "veto" total al PRI, rompiendo formalmente cualquier posibilidad de alianza para 2027.

Al quedarse sin el respaldo de una coalición competitiva, muchos cuadros priistas que buscan cargos de elección popular, como alcaldías o diputaciones, locales y federales. podrían migrar hacia Morena o Movimiento Ciudadano para asegurar su supervivencia política.

La inercia es de deserciones masivas. El partido vive una racha de fugas estructurales que no se ha detenido: entre agosto - octubre 2025, se registró la salida de más de 130 militantes clave, incluyendo alcaldes y liderazgos regionales, que se unieron a Movimiento Ciudadano tras la renuncia del ex líder estatal Néstor Camarillo.

La pérdida de aproximadamente 3 mil jóvenes de sus filas en 2025 dejó al partido sin relevos generacionales, lo que debilita su base para 2026. 

Lo peor es que viven una crisis de liderazgo y responden con un "silencio total". A pesar de que la renovación de la dirigencia estatal estaba programada para el pasado 9 de enero, el partido ha sido descrito en un estado de "silencio total", con oficinas vacías y sin una estrategia clara para retener a los afiliados restantes.

El PRI ha reconocido que no cuenta con perfiles consolidados para competir en plazas clave como la capital poblana en 2027.

Existe un consenso creciente entre opositores y analistas de que, si la sangría de militantes continúa, el PRI poblano está en riesgo de perder su registro estatal en 2027.

Salvo una reestructuración interna radical bajo la nueva dirigencia de 2026, el PRI en Puebla enfrenta un escenario de deserción progresiva donde los militantes que quedan, actúan más como agentes libres que como una base sólida del partido.

El priismo en Puebla está muriendo.

De las anécdotas que se cuentan

Los tiempos del carro completo del priismo poblano quedaron atrás.

Los sexenios donde ganaban todo, terminaron con Mariano Piña Olaya hasta las elecciones de 1992.

El gobernador Manuel Bartlett sufrió una dolorosa derrota en 1995 en la capital poblana, cuando el panista Gabriel Hinojosa venció al priista Germán Sierra Sánchez.

Melquiades Morales perdió también las intermedias con el panista Eduardo Paredes y Mario Marín perdió las elecciones gubernamentales de 2010 con Rafael Moreno Valle.

Todo empezó con derrotas significativas y hoy el PRI en Puebla está desapareciendo.

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