Frialdad presidencial

Por claudia , 2 Febrero 2026

El poblano Ignacio Mier Velazco es por fin coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República, pero el grupo político al que obedece, cuya cabeza es Adán Augusto López Hernández está profundamente debilitado. Lo está desde que a mediados de julio del año pasado se reveló la orden de aprehensión en contra del ex secretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, alfil del ex coordinador senatorial cuando fue gobernador.

Lógica elemental, el jefe y socio de Mier Velazco era un rostro impresentable en la búsqueda del voto en 2027, la elección intermedia convertida en aduana para la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum y los gobernadores que en 2024 alcanzaron el poder como el de Puebla, Alejandro Armenta Mier, primo del coordinador de la bancada guinda en la Cámara Alta.

La explicación no pedida a López Hernández revela un conjunto de contradicciones que tiran por sí mismo la lógica del poder. El aún senador del partido en el poder ha sido todo, menos un caudillo que convoque masas detrás de un discurso bastante predecible que solo replica una retórica que en su momento permitió a Andrés Manuel López Obrador convocar a la empatía ciudadana por la rebeldía que cosecha desde la oposición.

Adán Augusto nunca fue un revolucionario y disruptivo cuadro de la oposición, sino un actor tropical en medio del privilegio que provee una condición social de la alcurnia tropical que vio crecer el patrimonio al amparo de los regímenes priistas, que tuvo la fortuna de coincidir desde muy joven con el ex presidente de México que decidió hacer historia con la toma de los pozos petroleros en Tabasco para el pueblo chontal.

En el edén tabasqueño, Adán veía desde el privilegio los movimientos que su paisano alentaba en el inicio del proyecto político que ahora conocemos como la 4T. A la luz de esa condición, parece cuesta arriba que haya dejado la coordinación senatorial para hacer territorio y tarea electoral para un proyecto político en el que cayó sin mas esfuerzo que el de la añeja amistad con López Obrador.

La grilla palaciega ha sido lo suyo, si. Pero no es lo mismo la trama del poder en los pasillos oscuros que salir a convocar a multitudes para apuntalar a quien hoy tiene mas de 70 por ciento de aceptación entre el electorado: la presidente de México a quien compitió la candidatura en 2023.

Es probable que quienes en Puebla compraron el cuento del “legislador mas cercano a AMLO” haya tenido una renovada esperanza porque sea candidato a gobernador en 2030. Y es probable que así sea desde el futurismo desaforado que deja para luego el análisis de la coyuntura nacional y la del área doméstica.

Adán Augusto salió por la puerta trasera en un fin de semana de puente largo para contener una realidad que pesa como nunca: no hubo agradecimiento a nombre de la República por los servicios prestados, un adiós cálido ni reconocimiento alguno de la presidenta Sheinbaum. Solo el frío silencio.

En política esas bocas calladas dicen mucho. No hay que hurgar mucho ahí. El grupo de Adán, al que pertenece el poblano y primo del gobernador, dejaron el edén de la 4T. Solo quien se resiste a lo obvio abrazará la esperanza de un sueño que tuvo vigencia en un periodo de la historia política en el estado que ya fue.

 

@FerMaldonadoMX

 

clh

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