La amenaza existe y este primer martes de febrero, Puebla podría padecer un paro del transporte público que podría dejar sin servicio a miles de usuarios en la capital y zona metropolitana.
Si no hay cambio de última hora, hoy podrían suspender su servicio alrededor de 20 mil unidades en todo el estado, lo que afectará la movilidad de miles de usuarios en la capital y municipios conurbados como San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo, Amozoc y Coronango.
El gobernador Alejandro Armenta señaló ayer que el año pasado hubo facilidades a los transportistas para que modernizaran sus unidades y que se seguirán otorgando estímulos y recursos para que haya orden.
“Pero no puede haber argumento de que no se dieron facilidades, de que no se dieron estímulos, sí hubo recursos y este año hay más recursos para los transportistas y podemos analizarlo. Siempre habrá diálogo, pero no puede haber chantaje”, insistió.
El gobernador comentó que su administración también tiene conocimiento de que hay personas que no son transportistas, sino monopolios que tienen de 400 a 500 concesiones.
La suspensión fue convocada por organizaciones de transportistas como respuesta a la aplicación de sanciones por incumplir con la revista vehicular, lo que afectará a permisionarios y choferes de taxis y rutas colectivas en el estado.
Avisos difundidos entre concesionarios y operadores, el paro contempla la salida de circulación de hasta 20 mil unidades. El llamado pretende evitar multas que alcanzan 25 mil pesos por vehículo para quienes no concluyeron el trámite anual, por lo que la afectación se concentrará en unidades sin dictamen vigente.
Convoca al paro la Unión de Transportistas del Estado de Puebla (UTEP) y toda la semana pasada se difundió en grupos de mensajería, redes sociales y medios locales.
Pretenden la suspensión total de actividades como protesta contra los operativos de la Secretaría de Movilidad y Transporte, que empezarán hoy con supervisiones y multas de hasta 25 mil pesos por unidad y retiro de circulación de vehículos que no cumplieron con la revista vehicular obligatoria, concluida el 30 de enero sin prórroga, ni el proceso de reemplacamiento.
Amenazaron de quedar sin servicio alrededor de 20 mil unidades en todo el estado, lo que afectaría gravemente la movilidad de miles de usuarios en la capital y municipios metropolitanos como San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo, Amozoc y Coronango.
El paro considera que las unidades no salgan a circular desde el inicio del servicio matutino, a partir de las 6:00 horas. Los transportistas circularon avisos como “El próximo martes 3 de febrero no saldremos a trabajar en todo el estado de Puebla”.
No se han definido los puntos de concentración, bloqueos o marchas en la capital y la zona metropolitana. El paro es anunciado como una suspensión de labores, no salida de unidades a las calles, en respuesta a las amenazas de sanciones, más que como bloqueos viales.
En zonas de alta demanda, las rutas de transporte en Puebla podrían duplicar o triplicar tiempos de espera, sobre todo en zonas periféricas y horas pico.
Una parte importante del padrón no concluyó la inspección físico-mecánica. Aunque no todas las unidades faltantes se sumarán al paro, el recorte de oferta reducirá frecuencias y capacidad durante la jornada.
Para los miles de poblanos que dependen del servicio, la recomendación es planear salidas con mayor anticipación, compartir traslados cuando sea posible y considerar alternativas temporales.
Habrá comunicados oficiales del sector para confirmar alcances y duración del paro de taxis en Puebla y del transporte colectivo en la capital y distintos municipios del estado.
De las anécdotas que se cuentan
Una parte importante de los concesionarios del transporte público no acreditaron la revista vehicular, en especial por las exigencias de renovación de unidades con más de 10 años de antigüedad.
El costo de un autobús nuevo es elevado y no existe disponibilidad suficiente en el mercado para cumplir con el reglamento en el corto plazo.
Aseguran que los trámites para modificar el tipo de unidad, se encuentran bloqueados, lo que deja a muchos transportistas sin opciones viables para regularizarse y seguir operando con normalidad. El gobierno ofrece el diálogo, pero no acepta sus chantajes.
Han pasado años y sexenios y los transportistas sólo prometen, pero hasta ahora no cumplen.
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