Ciudad de México, México. La prolongación de la guerra en Medio Oriente podría convertirse en una prueba adicional para Petróleos Mexicanos, justo después de que la empresa cerró 2025 con su nivel de producción más bajo del que se tenga registro, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.
El organismo advirtió que, aunque el repunte internacional en los precios del crudo podría representar un beneficio momentáneo para las exportaciones, ese escenario no implica necesariamente una ventaja neta para la petrolera mexicana ni para las finanzas del país.
Según el documento, el encarecimiento del petróleo también eleva el costo de los energéticos que México importa, lo que termina por afectar tanto la balanza petrolera como las finanzas públicas. En ese contexto, el CEESP recordó que en 2025 la balanza petrolera del país registró un déficit de 25.5 mil millones de dólares.
El centro de análisis señaló que la preocupación crece ante la situación bélica en Medio Oriente, una región clave para la producción mundial de crudo y que históricamente ha concentrado conflictos armados con impacto en los mercados energéticos.
A juicio del organismo, el actual enfrentamiento ha impulsado un aumento importante en los precios del petróleo y de otras materias primas, situación que podría generar efectos sobre la inflación y sobre las cuentas públicas de México.
El problema, añade el análisis, es que el país enfrenta este escenario con una empresa petrolera debilitada desde el punto de vista operativo. Aunque los mayores precios internacionales pueden ofrecer un alivio temporal en los ingresos petroleros, la capacidad real de respuesta de Pemex sigue siendo limitada.
El CEESP sostuvo que las cifras de producción reflejan con claridad ese deterioro. Durante 2025, Pemex promedió una extracción de 1.63 millones de barriles diarios, nivel que resultó inferior en 124 mil barriles por día respecto al promedio del año previo y 256 mil barriles por debajo de lo que se había aprobado para ese periodo.
El organismo subrayó que se trata del nivel históricamente más bajo para la empresa y advirtió que, a partir de la tendencia reciente, no hay señales claras de una mejora importante en el corto plazo.
En su evaluación, el CEESP insistió en que el sector energético es fundamental para estimular la actividad productiva y que el funcionamiento de Pemex resulta esencial en ese propósito. Sin embargo, aunque se observan algunos avances en el frente financiero, en el ámbito operativo persisten señales de debilitamiento.
Con base en los estados financieros de la petrolera, el análisis indicó que 2025 concluyó con una deuda de 1.53 billones de pesos, cifra 22.6 por ciento menor a la reportada un año antes y la más baja desde 2015.
No obstante, el centro de estudios remarcó que la mejora financiera de Pemex ha dependido de una intervención significativa del gobierno federal. Entre las medidas de apoyo, mencionó una línea presupuestaria de 131 mil millones de pesos, además de 254 mil millones de pesos destinados a la compra de deuda.
A ello se sumaron 11.3 millones de dólares para notas precapitalizadas y 1.9 mil millones de pesos orientados al pago de proveedores.
Si bien estos apoyos alivian la situación de la empresa, el CEESP advirtió que también pueden traducirse en mayores presiones para las finanzas públicas, sobre todo en un contexto en el que uno de los objetivos centrales del gobierno es avanzar en la consolidación fiscal sin comprometer programas sensibles para la población.
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Foto: Especial
Djs