Ante las elecciones de 2027, los partidos políticos empezaron a realizar movimientos estratégicos que incluyen la definición de sus alianzas y el posicionamiento de sus estructuras internas.
Por ejemplo, Acción Nacional debate la posibilidad de competir sin coaliciones partidistas, Morena refuerza su organización territorial y el Partido Verde exige 3 de las 17 candidaturas a Morena o amenaza con una ruta independiente.
Las principales fuerzas miden su presencia electoral en diversas regiones del país.
El dirigente nacional panista, Jorge Romero, insiste una y otra vez que: no habrá alianza para 2027. Algunas dirigencias locales y los aspirantes de otros partidos señalan que es necesario unir fuerzas si pretenden derrotar a Morena.
La postura de la dirigencia panista de evitar coaliciones ha generado fricciones con liderazgos locales y regionales que enfrentan realidades de competencia distintas en sus estados.
“En el PAN nunca vamos a considerar como rebeldía el tener diferente opinión. Se tiene que hacer alianza, se tiene que hacer unidad. Sí, claro, nada más que nosotros la queremos hacer con la gente”, insistió Romero, líder nacional del PAN.
Desde Chihuahua, el presidente municipal, Marco Bonilla, planteó la necesidad de construir alianzas amplias, argumentando que el bloque opositor no enfrenta a un partido tradicional, sino a un régimen político consolidado que exige la unión de ciudadanos y fuerzas políticas.
El alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, ya perfila su candidatura para la gubernatura de Nuevo León bajo el respaldo del PRI, pero ha condicionado su éxito si logra la unidad que incluya al PAN para enfrentar tanto a Morena como a Movimiento Ciudadano, partido que gobierna esa entidad.
En San Luis Potosí, el presidente municipal Enrique Galindo se declaró listo para la contienda y urgió a las dirigencias nacionales a superar las resistencias, asegurando que en el ámbito local las militancias del PRI, PAN, PRD e incluso MC ya superaron el debate sobre la coexistencia de siglas y están listas para dar la batalla al Verde y a Morena.
Desde el Senado, el exdirigente del PAN, Marko Cortés, advirtió que no se puede imponer una estrategia nacional uniforme, señalando que, en entidades como Sonora y Querétaro, la realidad de competencia exige criterios diferenciados.
Hay tensiones internas y rumores sobre una supuesta salida de la dirigente nacional, Luisa María Alcalde, versiones que ya fueron desmentidas por la propia líder de Morena. que ha descartado cualquier cambio en la cúpula y sostiene que la llegada de Citlalli Hernández busca consolidar la alianza con el PT y el PVEM.
Recientemente tanto el Verde como el PT tuvieron roces con la dirigencia de Morena debido a la reforma presidencial en materia electoral que comprometía directamente sus intereses. Los aliados incluso llegaron a decir que se sentían maltratados por parte de Morena debido a que no intentaron incorporar sus sugerencias en el llamado “plan A” de la presidenta Sheinbaum.
La relación dentro de la llamada “4T” se ha intensificado luego de que el Partido Verde ha comenzado a oficializar un distanciamiento estratégico de Morena rumbo a 2027.
En San Luis Potosí, donde el Verde mantiene el poder con Ricardo Gallardo Cardona, la carta más fuerte para la sucesión es la senadora Ruth González Silva; no obstante, el candado anti nepotismo de Morena bloquearía su postulación por la alianza a pesar de liderar las encuestas.
El senador Manuel Velasco insiste en el crecimiento autónomo, argumentando que el éxito del Verde es un dato duro derivado de las últimas elecciones y que cuentan con fuerzas regionales determinantes. Velasco ha insistido en que el partido posee activos propios para negociar desde una posición de mayor fuerza o, en su defecto, competir de manera independiente en regiones donde su votación ya supera a la de los partidos tradicionales.
El Partido del Trabajo se ha mantenido hermético sobre rupturas formales a nivel nacional; sin embargo, en Baja California Sur el partido podría medir su propio “músculo” electoral. En esa entidad, el edil de Los Cabos, Christian Agúndez, se perfila como la figura central que permitiría al PT competir de forma independiente o liderar la negociación frente a los otros partidos del bloque morenista.
Bajo la figura de coordinadores territoriales, se han perfilado candidaturas morenistas como Andrea Chávez, quien ya obtuvo licencia en el Senado para competir por la gubernatura en Chihuahua.
En Nuevo León, la actual titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, Tatiana Clouthier, levantó la mano como una carta fuerte, mientras que, en Tlaxcala, la senadora Ana Lilia Rivera se destapó para la gubernatura, asegurando que esperará los tiempos legales para solicitar licencia.
En la oposición, el PRI impulsó la plataforma “Defensores de México”, desde donde proyecta a Adrián de la Garza para Nuevo León y a la senadora Paloma Sánchez para Sinaloa.
Acción Nacional mantiene activos a perfiles como Marco Bonilla en Chihuahua y Felifer Macías en Querétaro, aunque la dirigencia nacional insiste en que el proceso tendrá una mayor apertura a candidatos ciudadanos.
MC apuesta por sus cuadros más visibles para mantener su hegemonía en el norte del país. El senador Luis Donaldo Colosio se perfila como una opción tanto para Nuevo León como para su estado natal, Sonora.
La contienda por 2027 ya comenzó.
Las tensiones internas, las posibles rupturas y los destapes anticipados demuestran que las alianzas, tanto en el bloque oficialista como en la oposición, están a prueba, de eso depende quién ganará las elecciones de 2027.
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