En una ceremonia donde suelen dominar las figuras del pop y la industria comercial, la música de concierto logró abrirse paso. La edición 67 de los Premios Grammy, realizada en Los Ángeles, dejó un espacio relevante para la música clásica y, en particular, para el trabajo de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, quien obtuvo tres galardones en distintas categorías, un resultado poco frecuente dentro de esta premiación.
La presencia de Ortiz en la lista de ganadores marcó un contraste con la dinámica habitual de los Grammy, donde la música académica suele pasar desapercibida. Sus reconocimientos no solo reflejan el alcance de su obra, sino también la manera en que propuestas vinculadas a la creación contemporánea logran dialogar con públicos internacionales.
Uno de los premios fue otorgado a Mejor Composición Clásica Contemporánea por Dzonot, un concierto para violonchelo interpretado por la cellista Alisa Weilerstein. La obra destaca por integrar elementos sonoros contemporáneos con referencias culturales que remiten a territorios y memorias colectivas, una constante en la producción de la compositora.
A este reconocimiento se sumaron dos más relacionados con el álbum Yanga. El proyecto fue distinguido como Mejor Compendio Clásico, además de obtener el premio a Mejor Interpretación Coral, este último en colaboración con el Los Angeles Master Chorale. Con ello, Ortiz consolidó su presencia tanto en el ámbito orquestal como en el coral, terrenos donde su trabajo ha sido constante durante décadas.
Más allá de los premios, la trayectoria de Gabriela Ortiz se ha construido desde una práctica sostenida y alejada de los reflectores mediáticos. Nacida en la Ciudad de México en 1964, su carrera abarca música orquestal, de cámara, obras solistas y composiciones para teatro, danza y cine. Sus piezas han sido interpretadas en escenarios y festivales de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Su formación académica está estrechamente ligada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió composición y más tarde se desempeñó como docente. Desde ahí, su influencia se ha extendido a nuevas generaciones de músicos interesados en explorar lenguajes contemporáneos sin perder vínculos con contextos sociales y culturales.
Los premios obtenidos en esta edición de los Grammy se suman a otros reconocimientos nacionales, como el Premio Nacional de las Artes y la Medalla Bellas Artes.
¿Interesado en conocer más sobre lo que sucede en Puebla? Haz clic aquí para explorar más noticias hoy.
foto ilustrativa
xmh