Bacterias benéficas: cómo funcionan los probióticos dentro del cuerpo humano

Por xmontero , 30 Diciembre 2025
Sumario
Estudios señalan que los probióticos pueden ayudar al sistema digestivo, aunque no todas las cepas funcionan igual ni tienen los mismos efectos
Cuerpo de la Nota

Durante años, la narrativa dominante fue clara: las bacterias eran sinónimo de enfermedad y había que eliminarlas a toda costa. Hoy, esa visión empieza a matizarse. Investigaciones recientes y la postura de instituciones como Harvard Health Publishing han puesto sobre la mesa el papel de ciertos microorganismos que, lejos de causar daño, pueden contribuir al equilibrio del organismo. Se trata de los probióticos, bacterias vivas asociadas principalmente con la salud digestiva.

El término probiótico significa literalmente “para la vida” y se refiere a microorganismos benéficos que se encuentran de forma natural en alimentos fermentados como el yogur, así como en otros productos cultivados. Su función principal es apoyar el balance de la microbiota, un conjunto de bacterias que habita en el cuerpo humano y que influye en procesos como la digestión, la absorción de nutrientes y la respuesta inmunológica.

El cuerpo humano convive de manera constante con bacterias buenas y malas. En condiciones normales, las primeras mantienen a raya a las segundas. Cuando este equilibrio se rompe —por ejemplo, tras el uso de antibióticos, una infección o cambios drásticos en la alimentación— pueden aparecer molestias como diarrea, gases o inflamación intestinal. Es en ese contexto donde los probióticos han sido estudiados como una posible herramienta de apoyo.

De acuerdo con especialistas citados por Harvard, algunas cepas probióticas pueden ayudar a reforzar el sistema inmunológico, dificultar la proliferación de bacterias dañinas y mejorar la digestión. También se han explorado sus efectos en padecimientos como el síndrome del intestino irritable, la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, aunque los resultados no son iguales en todos los casos ni para todas las personas.

Los probióticos no se limitan a suplementos. Están presentes de manera natural en alimentos fermentados como el yogur, el miso, el tempeh, ciertas bebidas de soya, el suero de la leche y otros productos lácteos fermentados. En estos casos, las bacterias se desarrollan durante el proceso de fermentación. También existen cápsulas, polvos y tabletas que prometen concentraciones específicas de estas cepas.

Entre las bacterias más comunes se encuentran diversas variantes de Lactobacillus y Bifidobacterium, además de algunos microorganismos menos conocidos, como Saccharomyces boulardii. Para que un yogur sea considerado probiótico, debe contener cultivos vivos específicos, aunque no todos los productos comerciales garantizan la misma cantidad o viabilidad de bacterias al momento de consumirse.

En años recientes, la industria alimentaria ha incorporado probióticos a cereales, barras energéticas y fórmulas infantiles. Sin embargo, expertos advierten que muchos de estos productos se apoyan en estudios preliminares y que el procesamiento industrial, así como la exposición al calor, puede reducir o eliminar los microorganismos vivos.

El interés por los probióticos no es nuevo. A principios del siglo pasado, el científico ruso Elie Metchnikoff ya había observado una posible relación entre el consumo de alimentos fermentados y la longevidad en algunas poblaciones. Más de un siglo después, la comunidad científica coincide en que estos productos no representan un riesgo para la mayoría de las personas, aunque también reconoce que no son una solución universal.

Harvard subraya que los suplementos probióticos no se regulan como medicamentos y que no todas las cepas sirven para los mismos fines. Por ello, el consumo regular de probióticos, especialmente en forma de suplementos, debería hacerse con orientación médica o nutricional.

 

foto ilustrativa

xmh

Galería de Imagenes
Imagen
probioticos
Contador
78
Publicar en
Sección
valoracion
0