El norte de Estados Unidos se enfrenta a un fin de semana peligroso mientras una tormenta invernal masiva avanza desde Nuevo México hacia el noreste del país. Esta vez, no se trata solo de nieve o bajas temperaturas: la combinación de lluvia helada, acumulaciones de hielo y cortes de energía amenaza a millones de personas, obligando a autoridades locales y estatales a emitir alertas y activar refugios de emergencia.