El pasado 4 de marzo en su discurso por el XCVII aniversario del PRI, su dirigente nacional, Alejandro “Alito” Moreno, insistió en su llamado al PAN y Movimiento Ciudadano para conformar una gran alianza y derrotar a Morena en las elecciones de 2027 y 2030.
Luego de perder la presidencia de la República en 2018 ante López Obrador, el PRI ha perdido en casi todas las elecciones siguientes, por lo que es casi un “partido satélite”.
“Nuestra democracia nos necesita… Lo que está en juego rumbo a la elección del 2027 no solo son las posiciones políticas. Estamos hablando de si México seguirá por la ruta de la destrucción o si recuperamos el camino del orden”, insistió el dirigente priista.
A principios de 2026, la situación del Revolucionario Institucional se caracteriza por un intento de reestructuración tras los resultados adversos de 2024, pretende sobrevivir como fuerza política con miras a las intermedias de 2027. Actualmente, el partido es una oposición que busca mantener su estructura y definir su estrategia electoral, ya sea solo o en alianza.
El PRI ha aprobado reformas a sus estatutos que permiten la reelección de su dirigencia nacional, encabezada por Moreno Cárdenas, hasta 2032, lo que ha generado intensos debates internos y reconfiguraciones de liderazgo.
El PRI llegó a 2025 con un notable descenso en su base de militantes y tras perder la mayoría de las gubernaturas y distritos federales, consolidándose como la quinta fuerza política en el Congreso, tras perder fuerza respecto a 2021.
En el Senado y la Cámara de Diputados, el PRI ha insistido en rechazar la Reforma Electoral propuesta por Morena, pretendiendo ser una fuerza de contención legislativa.
Para 2027, ya se empiezan a perfilar figuras, destacando a Adrián de la Garza, presidente municipal de Monterrey, como una de sus cartas fuertes para las contiendas estatales de 2027.
Hoy, el PRI enfrenta la disyuntiva de contender solo o en alianza con PAN/MC. Mientras se busca fortalecer la estructura propia, el partido ha señalado que puede ganar con o sin alianzas, aunque persisten las negociaciones con otros partidos opositores, porque en realidad los necesita.
Con una alta desaprobación ciudadana y una base militante reducida, el gran reto es recuperar la confianza del electorado y evitar su "derrumbe" final.
Para 2027, el PRI busca presentar una nueva imagen y propuestas claras, intentando corregir el rumbo tras las pérdidas en elecciones pasadas y la falta de figuras populares.
El PRI en 2026 busca "corregir el rumbo" con la misma dirigencia, apostando por mantener bastiones clave y recuperar terreno en las elecciones intermedias de 2027, las cuales son vistas como cruciales para su supervivencia política.
En su convocatoria, Moreno Cárdenas lanzó una advertencia al PAN y MC, pues según él, si estos partidos no se suman al tricolor, entonces estará sirviendo al poder en turno.
Un día después, el líder priista hizo un llamado a los partidos de oposición para ir en alianza y publicó un decálogo exponiendo los motivos para formar un equipo.
Ante la insistencia del PRI al PAN y MC, una duda que surge es cuánto aportaría el tricolor en una hipotética alianza electoral de cara a las siguientes elecciones y si ésta sería capaz de derrotar a Morena.
Actualmente el PRI cuenta con solo 2 gubernaturas, Coahuila y Durango, en coalición con el PAN, 37 diputados federales y 13 escaños en el Senado.
En una revisión a encuestas que proyectan el escenario legislativo rumbo a 2027, el panorama para el PRI es poco alentador.
Según una encuesta de Buendía & Márquez, publicada el 23 de febrero de 2026, si el tricolor compitiera por su propia cuenta, solo obtendría el 8% de las preferencias, por lo que lo colocaría como la cuarta fuerza política en la Cámara Baja, incluso por debajo del PAN y MC.
En contraste, si se concretará una coalición, los tres partidos obtendrían un 34% -14% PAN + 8% PRI + 12% MC-, con lo que registrarían un empate en las preferencias con Morena, partido que registra el mismo porcentaje, un 34%.
Mientras que en la medición de SRC, publicada el 28 de febrero de 2026, el PRI, solo registra un 7% de intención de voto, lo que también lo dejaría relegado como cuarta fuerza política en San Lázaro. Mientras que si compitiera en alianza alcanzarían un 38.6% de las preferencias -17.9% PAN + 7.0% PRI + 13.7% MC-, situándose a una distancia mínima del 40.9% que registra Morena.
En el sondeo de México Elige, marzo 2026, si el PRI decide ir solo a la elección presidencial registraría un 8% de la hipotética votación. Compitiendo en un el bloque opositor, los tres partidos alcanzarían un 39% de la intención de voto, 21.1% PAN + 8% PRI + 9.9% MC. Bajo esta medición, la coalición superaría por 3.8 puntos el 35.2% de Morena, por lo que ganarían los comicios.
Estos números reflejan la insistencia del dirigente nacional del PRI para conformar dicha alianza electoral, pues de cumplirse estas proyecciones de manera individual, el tricolor continuaría en declive entre el electorado, alcanzado en promedio menos del 9% de la votación. De lograr la alianza y de acuerdo con estas proyecciones, el PRI ganaría espacios y mayor presupuesto para continuar sobreviviendo.
El PRI en 2026 busca "corregir el rumbo" con la misma dirigencia, apostando por mantener bastiones clave y recuperar terreno en las elecciones intermedias de 2027, las cuales son vistas como cruciales para su supervivencia política o su defunción definitiva.
De las anécdotas que se cuentan
Aquellas décadas de un PRI invencible terminaron ya.
Fue en 2000, cuando la noche de las elecciones del presidente Ernesto Zedillo llamó al candidato panista a la presidencia, Vicente Fox, para felicitarlo por su triunfo.
A partir de esa noche del 6 de julio de 2000, el PRI perdió y no volvió a ser el mismo.
Puede no llegar vivo a su centenario.
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