Unidad y acción ante amenazas de Trump

Por claudia , 12 Enero 2026

A partir de los primeros días de enero de 2026, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reafirmado una postura de defensa de la Independencia y Soberanía nacional frente a las amenazas de intervención de Estados Unidos, encabezadas por el presidente Donald Trump.

Los puntos clave de esta defensa soberana en 2026 son un rechazo a ataques unilaterales. La presidenta Sheinbaum respondió con firmeza a las declaraciones de Trump del 8 de enero, en las que sugirió que Estados Unidos. "empezaría a atacar por tierra" a los cárteles en territorio mexicano. La presidenta subrayó que la relación es de coordinación, no de subordinación. De inmediato fijo posición “la independencia no negociable”.

En el caso de los gobernadores mexicanos han mostrado todo su apoyo, sin importar partido, a la presidenta mexicana y ahora deben actuar en sus entidades combatiendo al crimen organizado que es el fondo de las amenazas de Trump porque en los municipios y los estados hay vinculación de políticos con los criminales.

El 10 de enero, la mandataria aseguró que la independencia y soberanía de la Patria "no están en negociación", enfatizando que México no aceptará imposiciones externas bajo ninguna circunstancia.

Ante la escalada de tensiones, ha convocado a los mexicanos a mantenerse unidos para proteger a los connacionales en el extranjero y rechazar cualquier intento de injerencia o apoyo interno a intereses foráneos, como los de los estadunidenses.

Históricamente la política exterior mexicana es de no intervención: México ha mantenido su postura contra la intervención extranjera, no solo en su territorio, sino también en otros conflictos regionales, como la tensión entre Estados Unidos y Venezuela, abogando por el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

En el contexto legislativo, el grupo parlamentario de Morena en el Senado también ha expresado su rechazo oficial a las intenciones intervencionistas estadounidenses, respaldando la visión de la presidencia de priorizar la soberanía sobre cualquier acuerdo bilateral.

Unas horas después del derrocamiento de Nicolás Maduro, el líder venezolano acusado de “narcoterrorismo”, por parte de Estados Unidos., el presidente Donald Trump sugirió que podría expandir su campaña militar a los grupos de narcotráfico mexicanos. Días después insistió en que podría atacar a los carteles incluso por tierra.

“Tenemos que hacer algo” sobre el vecino del sur de Estados Unidos, dijo Trump al programa de televisión “Fox and Friends”, ya que el Gobierno de México había rechazado repetidamente su oferta de “eliminar a los cárteles”.

El pasado jueves, Trump dijo que su administración pronto comenzará a tomar medidas contra los cárteles en tierra. “Hemos interceptado el 97% de las drogas que ingresan por vía marítima, y ahora vamos a empezar a actuar en tierra contra los cárteles”, insistió Trump en Fox News.

México podría parecer un objetivo lógico para lo que Trump llama su batalla contra las drogas ilegales. Es el principal productor de fentanilo con destino a la Unión Americana y el corredor principal para la cocaína de Colombia.

México es ahora un actor mucho más importante en el comercio mundial de drogas que Venezuela.

Pero la descripción de Trump del mundo del tráfico mexicano no concuerda con la realidad de cómo operan estas organizaciones criminales, según analistas de seguridad y expertos académicos.

Las organizaciones criminales mexicano actuales son muy diferentes a las que se presentaron en televisión y cine a finales del siglo pasado.

Hoy, el panorama criminal se ha transformado. La mayoría de los viejos cárteles se han fragmentado. Alrededor de 400 grupos criminales de diferentes tamaños operan en todo el país, señaló Eduardo Guerrero, director de Lantia Intelligence, un grupo consultor mexicano que monitorea las organizaciones armadas.

Los mayores grupos de narcotráfico se han vuelto más sofisticados, con numerosas partes interconectadas. El más poderoso, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, está compuesto por alrededor de 90 organizaciones, comentó Guerrero, un aumento respecto a las 45 de hace solo unos años.

“Esta fragmentación ha significado que se necesite una estrategia más compleja y sofisticada para debilitarlos y desmembrarlos”, explicó.

Capturar a varios de los principales capos no necesariamente paralizará un comercio que vale miles de millones de dólares al año. Las autoridades mexicanas probaron ese enfoque en una agresiva cacería de “capos” del narcotráfico que comenzó alrededor de 2007 y duró una década.

El ejército y la policía de México, respaldados por inteligencia y equipo de EE.UU., arrestaron o mataron a decenas de líderes de cárteles. Pero otros surgieron para ocupar su lugar. Toneladas de drogas siguieron fluyendo a través de la frontera con Estados Unidos.

Las organizaciones de tráfico se han convertido en redes económicas complejas con una gran base de consumidores, más parecidas a corporaciones multinacionales que a los tradicionales grupos terroristas, dijo Benjamín T. Smith, historiador y autor de “The Dope: the Real History of the Mexican Drug Trade”.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habló durante una rueda de prensa el 10 de diciembre sobre el acuerdo por el Tratado de Aguas bilateral. “Si mañana eliminaras al CEO de Coca-Cola, no dejarían de vender Coca-Cola”, dijo. “Mientras exista una gran demanda de drogas, no vas a eliminar la oferta”.

Cada vez más, buscan controlar territorios e imponer “impuestos” a casi todos en su zona de influencia. Eso incluye tanto a negocios legales, como los cultivadores de aguacate, como a traficantes de drogas y migrantes que van hacia Estados Unidos. Quienes no pagan, se arriesgan a ser asesinados.

Lo que hace que la seguridad del país sea particularmente desafiante es que “nadie tiene el control firme, ni los cárteles ni el Gobierno”, dijo Falko Ernst, investigador sobre el crimen organizado en México. En algunas áreas, como la Ciudad de México, el Gobierno tiene la ventaja. En otras, mandan los grupos armados.

“Tienes un mosaico de diferentes formas de poder,” dijo él. “Esto lo hace tan complejo que no puedes simplemente ejecutar una sola solución para todo el país. El poder, la violencia del conflicto, las drogas y el crimen no siguen un solo modelo. Siguen mil modelos”.

Ante esta realidad, el gobierno de la presidenta Sheinbaum asumió en el discurso y su política exterior rechazar las amenazas y defender la Independencia y Soberanía del País. En los hechos ahora tendrá que actuar y luchar para abatir al crimen organizado antes de que lo intenten Estados Unidos y sus cuerpos de Seguridad Especializados por tierra e incluye también ir en contra de los políticos, sin importar partido, que están coludidos con el crimen organizado.

Los actuales son tiempos de grandes retos para México, su gobierno y los mexicanos.

De las anécdotas que se cuentan

Hoy, que Donald Trump amenaza a Claudia Sheinbaum hay que decir que pasaron meses que lo pidió Estados Unidos y México no combatió a los narcos. 

La renegociación del T-Mec ya está por darse en este primer semestre del presente año y el ayer de los aranceles y el hoy de la invasión terrestre norteamericana es por la misma causa.

La negativa presidencial mexicana de combatir a los cárteles.

¿Se pueden evitar los operativos terrestres norteamericanos?
Claro que sí. Trump no plantea meter a su Ejército a combatir a los cárteles que le están haciendo daño y el gobierno mexicano los consiente.

Plantea Estados Unidos hacerle el trabajo que se ha negado.

Los estados en la mira son: BC, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Tabasco, Guanajuato y Veracruz.

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Facebook: Fernando Crisanto

 

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