La economía mexicana podría registrar en 2026 un crecimiento superior al observado en 2025, aunque todavía por debajo de su potencial, en un entorno caracterizado por oportunidades claras, pero también por una elevada dosis de incertidumbre asociada a la política económica de Estados Unidos, la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como el entorno geopolítico internacional.